Semana santa


Yo no digo que vaya misa los domingos ni tampoco que si cayera un meteorito en la tierra no iba a rezar desesperadamente, ni qué ingenuos son aquellos que rezan o que insensatos los que no lo hacen, ni que Mahoma es el verdadero predicador o que cosas más absurdas hacen los yanomamis. Eso ya está dicho.

En semana santa la familia se reúne para celebrar la pasión de Cristo ya sea como excusa o devoción real. Pero igual que la familia también lo hacen los habitantes de un pueblo, todos acuden a la adoración de Dios o por lo menos así lo reflejan. Dejando la religión a un lado, está la agregación de personas, una reunión común para ver, para hablar, o recordar el pasado. Antes, estos ritos tenían un papel más importante, pero aún, en mi caso, la costumbre y la antigüedad, te llama para acudir a ellas. Está claro que si continúa este rito es porque cumple una función social, aunque para cada persona tenga un significado propio.

Pero hay algo sorprendente que año tras año me convierte en algo pequeño y no me referiré al papel de la iglesia en la historia porque es algo triste por no decir penoso, sino a algo más abstracto. Después de llegar a una iglesia con grandes pilares, esculturas y retablos; las personas cantan, siguen la misa o llevan sobre sus hombros las pesadas imágenes. Me sorprende la devoción a un ser y a una persona, la representación de su muerte como un rito, la de un predicador que apoyó unos postulados. Quizás podía haber sido otro predicador como tantos había en Jerusalén en esos años y quizás la religión hubiera sido distinta, con otros nombres y principios, o quizás así ocurrió aunque sus postulados no encontraron un hueco dentro de la moral del tejido social. Fue él por unas circunstancias u otras, ya tengan una explicación o no. Pero eso no es lo que me sorprende, sino cómo una persona, unos hechos y unas escrituras pueden llegar a crear tanta cultura, devoción y costumbres. Como las sagradas escrituras llegan a convertirse en algo tan importante para unas sociedades. Cómo al llegar a una iglesia, ves los altares con representaciones de figuras y pinturas y, fuera de lo que signifiquen para unos o a otros, te preguntas cómo ha llegado a nacer, a crearse esto, seguramente haya habido una necesidad social manifiesta o latente pero siempre me pregunto cómo se ha convertido en algo tan grande. Eso me pregunto.

[La foto es la catedral de Segovia]

1 comentario

Galilea dijo...

Veo que volvió el sociólogo...

Mi semana santa ha estado pasada por agua, así que nada de procesiones (que más o menos me gustan aunque no sea creyente).
Mi función manifiesta o latente o lo que sea es estar en todos los sitios como dicen que está Dios, para ver que hace la gente cuando no los ve nadie.. ¿harán ritos satánicos? ¿y tu vaquero sociólogo, que harás?

Hasta tu próximo artículo, que espero que también hables de ritos, funciones, necesidades, integración, interacción... ya sabes esas cosas sociológicas extrañas...
Besos

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