El último aliento(II)


Las manos tocaban el volante notando la suavidad del cuero desgastado. Las luces de los coches se movían por la carretera difuminadas por el agua, unas se movían más despacio pasándole a su lado y otras casi ni las veía. Estaba lloviendo y las gotas se deslizaban por los cristales laterales intentando escapar de las luces de los coches. Era un día largo y deseaba llegar a casa para rodear con las manos la cintura de su mujer y apoyar la cabeza en su espalda. Recuerda sus manos tan deliciosas, sus labios tan finos, sus noches tan profundas. Sonrió y encendió la radio, pero no le dio tiempo a escuchar nada. El coche de adelante frenó y él giró el volante bruscamente.

Aire, luces, golpe, cierra los ojos, fuerte respiración, cristales, roce, desgarro, hierro, presión, agua, barro, sangre, oscuridad, sueño.

Luz.

Volvió a despertar y le costaba respirar. La cabeza estaba a punto de estallarle y un murmullo le llegaba a los oídos. Eran personas vestidas de blanco y que se difuminaban al mover la cabeza. Solo recuerda el último segundo antes de chocar, lo suficiente como para saber que había pasado.


- Por favor, díganle a mi mujer… - balbuceó mientras intentaba levantar la cabeza.


No pudo acabar y obtuvo como respuesta una serie de palabras que no conseguía descifrar, ni unirlas para conseguir un sentido. Empezó a moverse y veía las luces pasar tan deprisa como lo hacían en el coche hasta que entró en un cuarto más oscuro. Personas hablaban entre sí, le tocaban la cabeza y el cuerpo. Levantó la mano y se tocó el pecho. Sintió algo húmedo y lo miró. De repente, un vacío estalló en su corazón.

Las convulsiones movieron su cuerpo, se irguió hacia arriba y un terrorífico chillido agudo empezó a sonar. No hubo palabra finales, ni una última frase, ni un adiós. Solo hubo una última respiración.

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