viernes, 23 de febrero de 2007

Prefacio


A todos aquellos que se encuentran en este mundo desordenado, a todas las personas y monstruos que se ven inmersos en un círculo donde todo es un eterno retorno, a aquellos que sienten que su mente está hiperdesarrollada o destruida y que les ha tocado vivir en un mundo inferior a ellos en materia gris. En estos datos acumulados en la red, o como diría nuestro colega William Gibson, “torres y campos de información ordenados en el incoloro no-espacio de la matriz de simulación, la alucinación consensual que facilita la manipulación y el intercambio de enormes cantidades de data”. En un mundo donde el pan de higo ya no atrae fructuosamente, y con significado de la palabra, a niños a no ser que lleven poluciones de paradisiaca atracción visual. A todos aquellos que intentan abrirse hueco en este mundo tejido a aguja y punto tan apretado como la tela de mis vaqueros. La suerte está para aquellos que puedan cogerla o como dice en su rap Payo Malo “la mierda huele más al removerla”. Si Simone de Beauvoir dijo que “no nacemos sino que nos hacemos” yo digo “no sufrimos sino que nos jodemos unos a otros”. Este mundo en donde existen cosas bonitas como las flores en primavera o las borracheras de tus amigos, los grandes libros o la música, las historias de amor o los sueños infantiles.

La política es un tema muy amplio igual que acaparador y es inevitable decir que está en todas partes, y por desgracia algunas veces en algunos sitios donde no debería haber diferencias y las crea. Nunca me ha entusiasmado, no por ello es un tema a huir aunque , concreto y enlazando con lo anterior, a los que utilicen este lugar para decir calamidades e injurias que empeoren este mundo más de lo que está les maldigo a que se pudran en los infiernos, si de verdad existen, y aparten sus obscenas manos de este blog.

Y a todos aquellos que quieran leer el tiempo y perder el tiempo leyendo. Y por supuesto esto es para mí y para Galilea a la que le agradezco mucho sus espontáneas ayudas. Aún así siempre no seré el único creador de esta pequeña torre de información, tomaré ayudas prestadas de los grandes igual que de los pequeños que siempre permanecen en nuestra vida y la hacen más participe de ella.

Sin razón Gogol me robó mi capote y he vuelto a la tierra en hechura de fantasma para dar su merecido a todos aquellos viles rufianes que me hicieron mal en estas dunas malditas. Bienvenidos seais.

 

El capote de Akaki Akakiévitch Copyright 2005-Cuando no tenga nada que decir al mundo