El primer examen (revolución?)


Hola, a todos! Todo este tiempo he estado un poco atareado en los exámenes(y todavía sigo) por lo que no he podido escribir ninguna entrada hasta hoy. Pero bueno, creo que lo recuperaré acoplando algunas más rápidamente. También he decidido recopilar todas las semanas algunas citas de Coelho que voy recogiendo de mi calendario y me parecen de interesante reflexión. Pero ahora quería hablar de mi primer examen que hice ayer(relatado claro, jeje).

Salí de mi cuarto con todo lo necesario y cogí la bicicleta para ir a la universidad, bien prontito. La cadena de la bicicleta se ha oxidado, y en las partes bajas todavía había restos de barro, lo que me hace pensar si debería limpiarla un poco. Mientras daba pedales tranquilamente, pensé que allí me esperaba algo nuevo. La información que poseía antes del examen era poca: Tuesday 22nd January 2008, Sir David Wallace building, 9:00-11:00, seat number S10. Mi primera impresión era tener el conocimiento de que el David Wallace más bien que una clase era un pabellón deportivo gigante con más de seis canchas de baloncesto. La segunda impresión es ver que tengo un asiento numerado para mí, como si también tuviera un código de barras pegado en la frente(no en la frente pero quizás si en el carné universitario). Llego al edificio y allí me encuentro con Tereza, una compañera de Erasmus de la República Checa y esperamos en la entrada al pabellón que ya está lleno de personas. Cuarto de hora antes abren las puertas y entramos todos. Entonces la luz del pabellón me cegó y una gran nave me se perdió ante mis ojos. Cuando poco a poco mi vista volvió a ser normal me doy cuenta de que hay cientos de mesas colocadas en línea y con diferentes letras en cada fila, de la A hasta la T. Hay una gran distancia hasta el final del pabellón y todo lleno de mesas y sillas bien colocadas. Se escucha una persona hablando por megafonía pidiendo que por favor antes de sentarse dejen los enseres en la parte delantera. La gente deja sus bolsos, chaquetas y mochilas en el suelo y coge los objetos imprescindibles para el examen. Busqué la fila S y avancé por un lado de las mesas hasta que encontré mi número. El pabellón parecía una cárcel donde todos buscaban un asiento al que debía acudir y esperar a hacer algún trabajo obligatorio.

Estaba ya sentado, examinado los papeles que había ya en la mesa, menos uno que estaba boca abajo. Contenía las preguntas del examen. No había profesores ni viejos examinadores sino algunas personas jóvenes con un peto azul distintivo que daban instrucciones para una colocación ordenada de los alumnos. La pluma con mi nombre grabado, un bolígrafo, un portaminas negro, un borrador, el cuadernillo de respuestas y un diccionario español-inglés eran todo el material que tenía en el centro de la mesa. A un lado estaba el examen y todos esperaban el momento. La gente seguía llegando, pero la mayoría estaban ya sentados en línea recta esperando un aviso u orden autoritaria que les permitiera empezar con su trabajo. Por megafonía aclaraban algunos puntos de acciones que no se pueden hacer al inicio, durante y al final del examen. Llegaron las 9 y el aviso vino a los pocos segundos. Un sonido de hojas moviéndose sacudió la gran sala al unísono al principio y luego otros después. El examen ya había empezado.

Era mi momento para actuar. Justo ahora, sin que les diera tiempo a reaccionar a los vigilantes. Me levanté del asiento haciendo un sonido al arrastrar la silla que provocó que los que estaban cerca de mí se sorprendieran y me miraran. Me giré y miré hacia atrás, donde se encontraban la mayor parte de las mesas. La sala era más grande de lo que pensaba. Grité varias veces para llamar la atención y todo el edificio se quedó en silencio. Enseguida noté miles de ojos sobre mi cuerpo. Los que mantenían controlado el pabellón se quedaron atónitos. A pesar de estar nervioso me dirigí con decisión a la multitud.

- Do you want a basketball match?

La muchedumbre estaba perpleja, algunos ni siquiera percibían todavía que había dicho. Temía que no me hubieran entendido por lo que lo repetí más alto dos veces más y decidí hacer algo que impresionara a todos. Levanté la mesa y la volqué hacia un lado creando un golpe seco y rotundo. La pluma, y los útiles de la mesa cayeron al suelo. Los alumnos seguían perplejos, y yo tenía miedo. Trascurrieron algunos segundo de incertidumbre hasta que en el fondo otras dos persona se levantaron, y tiraron la mesa emitiendo otros sonidos retumbantes. Después otras personas se sumaron a ellos hasta que cada alumno cogió su mesa y la tiró al suelo. Así hicieron todos poco a poco hasta que se formó un ruido tremendo en toda la sala. Entonces ya decidí arrastrar la mesa y la silla al borde la pista y seguidamente lo repitieron los demás alumnos. Así se fue despejando la pista. El partido iba a comenzar en varios minutos.

(...algunas veces me pregunto porque siempre al final me acabo inventando la historia...)

2 comentarios

Nerea dijo...

Algunas veces me pregunto porque no sabemos el final real!!si es que me estaba creyendo que habías tirado la mesa!!!en fin como nos la juegas Akaki!!
Espero que tu primer examen te haya ido guay!!
Animo para los que te quedan!!
Besitos

Jorge dijo...

wapisimo! me ha encantado, verdaderamente me hubiese gustado ser el ala-pivot en ese partido jejeje

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