Una noche en Leicester


Mi viaje a Leicester fue hace antes de navidad y espero volver pronto porque me pareció una ciudad con muchas cosas que ver. En ese viaje tenía conmigo a mi fiel amigo y compañero, el chico de la alpargata traspuesta, Iwok, que había venido a hacerme una visita a la Inglaterra profunda. Un fallo que tuvimos es que fuimos por la tarde, por lo que enseguida anocheció y casi todas las tiendas estaban cerradas cuando llegamos porque sobre las 5 o 6 las tiendas cierran, así que no había mucho ambiente y sitios abiertos.

Desde Loughborough cogimos un autobús de dos plantas que nos llevaba directamente allí. Y claro como un cervatillo travieso Iwok se empezó a moverse por todo el autobús. No subimos a la segunda planta, pero en el viaje de vuelta si que lo haremos. Llegamos allí con nuestros planos, mapas de ciudad, mapas de turismo, plano callejero, tabla de horarios de autobuses, otros papeles y alguna que otra gominola pegada en el bolsillo, y aún así estábamos un poco perdidos. Entonces se nos encendieron las luces cuando en un lugar tan recóndito oímos unas vocecitas que hablan en español. Eran varias chicas con maletas. Les preguntamos qué cosas podíamos ver en Leicester y más o menos nos orientamos aunque las chicas parecían que tampoco conocían mucho la ciudad. Nos despedimos y seguimos en dirección al centro de la ciudad. Tras cruzar varias calles nos encontramos con una tienda de comics gigante, lo que significaba que tendría que comerme media hora viendo comic y figuritas de monstruos ya que mi pequeño colega es un fanático de este tipo de cosas. En la foto sale más feliz que un chico con una piruleta.

Después visitamos el centro, que como casi todos estaba repleto de tiendas de ropa y restaurantes de comida rápida. Pasamos por un mercadillo permanente con puestos y pequeños tejados para esconderse de la lluvia. En ese momento estaba vacío pero seguramente por las mañanas estaba a pleno rendimiento. Pasamos por un ayuntamiento que deseaba feliz navidad en un gran cartel y al lado había una fuente. Visitamos una iglesia bastante curiosa. Aquí es normal que detrás de la iglesia aunque esté en medio de la ciudad, haya un pequeño cementerio, donde seguramente han sido enterrados párrocos, curas o personas importantes mucho antes. Pero en este cementerio solo había lápidas de piedra grabadas colocadas en líneas curvas. Es decir, casi igual que cuando ponemos las fichas de un domino una a lado de otra para empujar la primera ficha y que caigan todas.

Todo terminó rápido y hacía un frio de tres pares así que cogimos el autobús de vuelta a Loughborough pronto, eso sí, ahora eligiendo la planta de arriba encima del conductor, donde una y otra vez parecía que el conductor fuera a arrasar con todo lo que tenía adelante. Jeje. Hasta pronto!

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