Diario de Praga, de Galilea



Primer día
Las 6 de la mañana, suena el despertador. Uf no puede ser… una semana fuera, a Praga, que frío, el avión que miedo…
La maleta, el coche hacia barajas, llamada de Dei, ya está en el aeropuerto, llamada a Rak, ya está llegando…
La T4 gigante, con la ayuda de un padre mágico llegamos a nuestro destino, dos horas de espera hasta que sale el avión y unos cuantos cafés de Startburcks y despegamos…
Dei santiguándose , Rak riéndose, yo muerta del miedo… 3 horas y llegamos…
Pisamos suelo praguense, todo es extraño, hay nieve, hace frío que hiela y nos espera nuestro primer guía, el Príncipe Encantador, con su melena larga y rubia y su acento checo. Nos comenta todo lo que ve de camino a nuestro hotel, la fábrica de cerveza, el bar con la cerveza más barata del mundo, otra fábrica de cerveza, cerveza se dice pivo en checo, y pensamos ¿Dónde nos hemos metido si no nos gusta la cerveza?
Llegamos a nuestro hotel. Está en obras, no admiten a nadie. Pero el Príncipe Encantador nos sonríe, habéis tenido suerte nos dice, vamos a un hotel de cuatro estrellas, os gustará.
En el hotel, estamos temblando porque oímos al recepcionista (de 70 años y tartamudo) discutir con nuestro príncipe en checo, ahí nos damos cuenta de los pequeños que somos y de lo chungo que es entender a un checo de 70 años y tartamudo entender algo de inglés. Pero sonreímos como siempre.
Son las 3 y tenemos que comer, vamos al primer restaurante que encontramos y pedimos espaguetis y huevos fritos, descubrimos que la comida va en gramos y que nos acabamos de pedir 400 gramos de espaguetis, nos sentimos orgullosos, hasta que llega el agua de Rak y Dei, se la echan en el vaso y ohh sorpresa, tiene gas. A partir de ese momento no nos timarán más y sabremos decir wáter no gas!
Empezamos a pensar que las cenas serán en la habitación, sándwich con embutido de algún supermercado cercano y de lo que robemos en el desayuno. Así que manos a la obra, antes de que llegue Akaki tendremos que tener todo comprado para que cene. Nos recorremos toda la zona de alrededor del hotel, tras 25 minutos andando y tanteando cuanto frío podemos soportar llegamos a un Albert, supermercado de la zona muy muy común. Compramos 100 gramos de chóped, Dei es el que lo pide, señalando en nuestra guía 100, luego gramos y luego el chóped, y con la dependienta sonriéndole y diciéndole ah heptogramo…
Volvemos al hotel, cenamos, son las 11 llega Akaki, saludos, bienvenidas, momentos felices y a dormir… que a las 7 toca despertar…
Segundo día
Desayuno. Llegamos los primeros y llamamos a Rak y Dei, aunque ellos lo nieguen, salen, bajamos desde la planta 14 al restaurante y sorpresa no hay tostadas, el colacao es más cacao que nunca y parece sacado directamente del árbol, los bollos están sequísimos para comerte uno tienes q beberte un litro de agua, así que a comer manzanas (coger unas cuantas para media mañana) beberte 3 tazones de leche, y comer pan (con alpiste) untado en mantequilla, eso sí los chicos menos tisquimisquis se comen embutido, pan y hasta alguno probó los pepinillos, a las 8 de la mañana…
Primera visita, la Praga histórica. Ilusionadas con que venga Denis (príncipe encantador) esperamos en la puerta. Pero aparece otro guía, también llamado Denis, pero este calvo y bajito, así que deducimos que es el padre de Denis.
Castillos, reloj astronómico, Kafka, puente de Carlos, barrio judío… Dei aprende que sa-ca-ri-na, se puede decir todo junto y te entienden.
Tras probar la comida china en Praga, decidimos buscar el muro de Lennon, ahí nadie lo conoce, solo nuestra guía, tras encontrarlo fotos, fotos, un café en startburcks, coger un tranvía a la aventura y al hotel.
Cena en la habitación de David . Salida a un bar cercano donde ponen una película en inglés con subtítulos en checo, las 12 a la cama, que mañana hay más.
Tercer día
Karlovy Vary, ciudad balneario. Pensando que haría menos frío al ser una ciudad balneario nos relajamos con la ropa. Grave error, está en la sierra y la temperatura es -8C.
Las primeras compras de los regalos, limas de cristal, obleas…
Nuestra primera comida 100% checa, mucho que andar, a las 7 en el hotel.
Ducha, cena (Akaki dejando sus migas en la habitación de Dei&Rak para comprobar si pasan o no la aspiradora las de la limpieza. Tic tac, caímos rendidos, a la cama.
Cuarto día
Más desayuno con los italianos. Esta vez un tal Giorgo se cruza en el camino de Dei, hay que ver como son los italianos que visten de Armani con un jersey por el ombligo, unos pantalones que enseñan los calzones y se peinan con la raya a un lado. Esperando al guía nos pide fuego un rastas muy sexy, desde entonces Giorgo y Rastas serán nuestras distracciones en el desayuno (bueno las de Dei y Rak, la mía se sienta a mi lado)
Llegamos al castillo, frío en los pies, pero después de cuatro días, ya ni se nota. Fotos a los cambios de guardia.
Comida en un italiano, foto de la gran cerveza que vale 30 céntimos y nuestra resignación por no beber cerveza y gastarnos 1 euro en el agua que contrasta con la alegría de Víctor y sus mil fotos a las pivos.
Garito a la luz de unas velas, donde tomamos un café, una cola light y piña colada, fotos románticas a la luz de las velas. Por la noche excursión en barco grandes fotos de noche (nunca pensamos que Praga de noche es aún más bonita), y para rematar teatro negro. Fiesta en la habitación, jugando a las cartas (sí, yo perdí), bebiendo absenta. A la cama, las 2 y todo el día fuera del hotel. Pronóstico: muertos de cansancio.
Quinto día
Hoy no madrugamos, eso hemos decidido, pero el duendecillo de las migas inglesas decide que a las 8 no se duerme más, de aquí mi frase de estoy de mala ostia así que no me pinches… Hoy por nuestra cuenta vamos a Terezin, ciudad ocupada por los nazis, apenas podemos hablar mientras hacemos la visita, la carne se pone de gallina, el olor a humedad, a cerrado te explica todo lo que han sufrido allí…
Comida en un restaurante donde solo se habla checo, te miran de manera amenazante, te dan agua con gas aunque no la pidas, te regañan ( o algo así porque el checo aún no lo manejamos) por manchar el mantel… menos mal que los cantos de Dei ( canta a todo trapo la banda sonora de Pocahontas por la calle, y las imitaciones que hace Rak de Britney, nos hace reírnos hasta de la camarera amenazante).
Vuelta al hotel, son las 6 cenamos, y marcha. Cogemos el metro con sus escaleras infinitas y más veloces que el sonido, descubrimos bares con jazz. Jugamos al billar, sí, metí la negra pero metí todas, así que ganamos oe oe oe. Luego al coyote, ver a Dei bailar y pedir en su genial inglés (nivel p2 de la Carlos III) y a Rak reírse sin motivo, y repetir estoy bien, no me muevo, solo me duele la tripa, algo me ha sentado mal (mmm quizás algún coctel)… no tiene precio. Volvemos a casa en búho, a las 5 llegamos a Invalidovna y nos empezamos a dar cuenta que esto se acaba.
Sexto día
Las chicas decidimos que no madrugamos, asi que a las 11 arriba, Dei el despertador llama por teléfono y nos ponemos en marcha. Cogemos el metro veloz, y nos bajamos en Namestik Republik. Hoy investigaremos la ciudad.
Nos hacemos fotos con todos los H&M que vemos, buscamos allí dentro a nuestro Dei checo. Entramos en converse en busca de las zapatillas checas de Rak, buscamos el peluche perfecto para Dana y por fin a comer.
Comida checa. Dumpling, Gulash… y nos cobran la música. De postre a descubrir la cafetería “barata” con el mejor café checo. Y lo encontramos, nuestros Capuccinos vienen con un corazoncito, merece la pena pagar más del doble por ese café que por la cerveza de un litro de pivo.
Por la tarde vamos al monte Petrín. Ilusionados con ver la torre Eiffel Praguense, montamos en el funicular, somos duros a pesar de escuchar las quejas de Dei y Rak y sus vértigos. Llegamos a la cumbre del monte y todo cerrado, cierran a las cinco y son y 10. Planeamos la bajada. Tras ver que andando se nos haría de noche decidimos ir al funicular. Pero super-dei dice que su vértigo se lo prohíbe, andando toca sino queremos que baje solo. Rak nos indica que sus vértigos y su miedo de caerse rodando por el monte también la impiden bajar andando, por tanto llamamos a Aladino y bajamos en su alfombra voladora mientras Akaki, con coros de Rak y de Dei cantan la canción de “un mundo ideal”.
Visita de nuevo al lugar de las jarras de “sex on the beach”. Despedida del coyote, de las chicas coyote y del dj que entiende el inglés de Dei y nos pone a la Britney y a Manolo Escobar.
Repostaje en el McDonald non stop, y las 4 de la mañana, a casa a dormir.
Último día
Ultimas fotos, despedidas del tranvía, del metro, adíos invalidovna, de las tiendas, del hotel, de los italianos, risas, recuerdos, ultima comida, ultimo café, últimos gastos, adiós coronas, adiós Praga, hasta otra… Despedida romántica en el aeropuerto, lágrimas, esperanzas de reencuentros y la T4, Madrid, familia...
Epílogo
Lo mejor del viaje: las risas, darnos cuentas que los cuatro somos un equipo, poder tener momentos menos malos y que uno de los cuatro los arregle con una sonrisa, con un chiste malo o con una burla.
La hiperactividad de Dei, que te estés durmiendo y te siga hablando, que salga en todas las fotos, que no necesite el alcohol para cantar canciones de Disney por la calle, su forma de hablar inglés (habló más que el brittish de Akaki y la gonzalov de Rak), su llamada despertador, su forma de sacarme de quicio (jeje)…
Las risas de Rak, oírla reir tras una noche de marcha debería ser obligatorio para todo el mundo. La búsqueda de sus raíces, sus miradas al rastas, sus chistes, su humor (buenísimo porque se parece al mío), su cabezonería y su mala orientación. Su adicción al café, compartida conmigo, sus grandes ideas, los secretos de chicas mientras nuestros chicos están en el baño…
La orientación de Akaki (a partir de ahora nada de gps, con él sobra), sus chistes malos pero que dan lugar a millones más, sus abrazos, su hombro para que yo duerma, sus deudas, sus pelos a lo justin, su forma de quedarse atrás, las miles de fotos que hace, sus grandes ideas, su lo sé todo pero ¿Qué es eso, no lo pillo, porqué? sus gestos cariñosos, su complicidad, su buen inglés aunque le cueste, su gran hambre (alguien le debería obligar a que me hiciera caso), su graciosa forma de despertar, su tranquilidad…
Lo peor, que se acabe.
En conclusión, nuestro mundo perfecto, nuestro sueño se cumpliría si pudiéramos habernos quedado para siempre (nuestras familias vendrían también, pero al hotel de al lado). Como no podemos, al menos de momento, nos llevamos cerca de 600 fotos, recuerdos, videos y cada uno, una camiseta de Praga.

2 comentarios

david dijo...

Que chulo!!!! Muy bonito, siempre recordaré Praga, pero leido así parece más bonito, jajaja.

Y para todo lo demás Master Card

Y arriba la Britney, gimme more.

Akaki dijo...

si, la verdad que estuvo muy chulo, (muxas britneys pesadas!)jeje, y escrito asi de bien mas todavia!

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