Hay! Qué odisea

Así se llama el festival que estuve de voluntario este fin de semana pasado. Un festival literario que se celebra en la ciudad galesa de Hay-On-Wye y que también tiene tiene festivales en otras partes del mundo como Segovia o la alhambra en España, aunque este es de los más grandes. Hay on Wye es un pueblo muy pequeño, quizás tiene mil habitantes tan solo y casi perdido en las profundidades de Gales. Lo que pareció convertirse en un fin de semana se acabó convirtiendo en una pequeña odisea por la que supura agua por todos lados. Decidí ir de acampada simplemente porque no encontré nada de alojamiento en casas anteriormente. Me prestaron un saco de dormir, la esterilla y compré una tienda bastante barata y algo decente. Y así solo con mi mochila y una bolsa de mano grande con ropa y útiles para acampar fui directo a Hay on Wye a 4 horas de tren y autobús.

Tardé en encontrar el camping, pero al final lo hice dando veinte vueltas a la zona y acampé. Hice algunas compras de comida, me di una primera vuelta por el festival. Todo tenía muy buena pinta y la primera noche en mi supertienda de campaña me recordó a aquellos tiempos de camping años atrás. Acampar para me produce una sensación extraña, el olor, la sensación de tener tu casa en cuatro telas algo distinto que por alguna razón me hace sentir bien. En el festival me informaron de cómo funcionaba el voluntariado e hice mis primeros trabajaos de ayudante. El primer día, todo nuevo, todo muy bien.

El segundo día se planteaba igual. Todo bien hasta que empezó a llover por la noche, pero a llover con tormenta, truenos y aguacero, por lo que la tienda de campaña de diez euros no tardó en gotear. Aquí empieza la odisea, cuando ya me doy cuenta que no puedo dormir húmedo ni con este frío, tengo que dormir en otro lado, aquí perdido en la mano de Dios lejos de cualquier cosa. A parte de eso no tenía apenas batería en el teléfono móvil y los pies ya humedecidos de la hierba del camping. Con este panorama decidí descalzarme y reirme de mí mismo un rato andando en sandalias a los baños del camping, total, los pies ya los tenía congelados y mojados asi que les diera ahora un poco el aire tampoco iba a pasar nada. Me rebato entre posibilidades y pregunto al dueño del camping y consigue que una familia pueda acogerme una noche en su casa, la verdad que tuve mucha suerte.

Resulta que era una familia que venía en los fines de semana por las noches y las mañanas a dar cenas y desayunos en el camping con un pequeño puesto. Cuando terminaron su trabajo me llevaron con ellos a su casa, más perdida de mundo todavía, que era típica de granja con una nave en la parte de atrás y ovejas lanosa comiendo hierba por los prados totalmente verdes, a media hora de Hay. Eran una pareja joven con un niño pequeño, muy majos y que me ofrecieron su hospitalidad y amabilidad como nada. Dormí en una gran cama calentito y a las 6:30 ya estábamos arriba otra vez de vuelta y yo con misión de a ver si en la oficina de turismo me pueden encontrar un alojamiento y si no conectarme a internet para ver cuando pasan los trenes de vuelta. Este día sábado todo se desarrolla con un sol espléndido y cielo descubierto de nubes. Me cagué en todo, pero también no estaba furioso porque sabía que según había visto antes de salir de casa en internet, el tiempo el domingo sería mucho peor. Cosas que pasan y no se puede hacer nada.

El festival me gustaba mucho, era mi mundo, debates literarios, conferencias, discusiones, y yo podía escucharlos todos sin tener que pagar las entradas(que ya era dinero). Era grande, con 4 carpas grandes de conferencias y también muchos stands y otras actividades. Como voluntario podías elegir lo que hacer, si guiar a gente a los escenarios, vigilar las entradas aunque yo casi siempre solía elegir estar dentro de las carpas vigilando las puertas de emergencia, alcanzando el micrófono a los participantes, de todo un poco. Pero lo mejor de esto era que casi la mayor parte del tiempo lo que hacía era escuchar las conferencias y debates por lo que yo estaba encantado además de ayudar a la gente que siempre es algo que te lleva. Te sientes motivado cuando una persona mayor te pregunta donde se ha cambiado un nuevo acto y tu le guía con una explicación en inglés que te sorprendes a ti mismo y, encima, te da las gracias. Así que el poco tiempo que estuve lo disfruté y sin más me fui de aquel sitio un poco triste por no poder quedarme más tiempo.

Espero participar de alguna forma también en España donde hay un festival con el mismo nombre, concretamente, en Segovia. Creo que por eso una de las carpas se llamaba Segovia stage.

Mañana salgo dirección Congleton para visitar por última vez a mi amigo Vernon. Hasta pronto.

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