Y no hay trueque que valga


Miles y miles de veces he oído la misma pregunta y muchas respuestas, y según lo que responda las personas puedes adivinar por qué han sufrido alguna vez en su vida o que les falta ahora. Siempre se pregunta qué es lo que de verdad importa en la vida. ¿Dinero, salud o amor? Muchos tendrían clara su respuesta. Otros dudarían. Si preguntaras a una mujer o un hombre mayor siempre diría salud. Si fuera a un soltero cuarentón te diría amor y si preguntaras a un inmigrante que ha aterrizado en España hace unas semanas dirá dinero o trabajo. Todo es relativo según nos afecte en nuestra vida. Pero en estos días me he dado cuenta lo que de verdad importa. Qué insignificante es el dinero, viruta que pasa de una mano a otra, nada más que dinero cuando el resto falta. 

 El amor si es algo que todos necesitan alguna vez, cuando lo encontramos es cuando poder ver importante otras cosas. ¿Se puede sobrevivir sin él? No lo sé, pero la verdad es que el amor una vez descubierto no te puedes separar de él. Y algunos morirían por amor si y para muchos dejaría de tener sentido lo que les rodea y para otros no. Yo también añadiría otra similar quizás más extraña, que quizás estaría unida al amor, que es la ausencia de soledad. Esa soledad mundana que algunas veces necesitamos pero que otras veces nos abruma.

 La salud, sin ella el resto se hace más difícil. Todo esto viene porque al verlo con mis ojos, ves que el amor nos da vida si, pero la salud, sin ella, no te deja vivir, el resto se evapora sin significado. Y esto es algo que las personas tienen en cuenta pero claro, no llegué a ver su importancia hasta que no lo ví yo mismo, seguramente porque soy joven. Ahora es distinto. 

Este verano se plantea distinto a muchos, o por lo menos parece distinto al resto, mientras cada persona sigue su vida como una burbuja ajena a otras, cuando yo espero que mi madre se recupere pronto. Pero los veranos con así llegan de una forma y se van de otra, igual que lo que nos rodea. Igual que en el camino de los ingleses, todos los veranos son distintos y nunca ninguno será igual que el de antes.Y qué es importante en la vida. 

Qué es el dolor si una forma de sufrimiento pero no es lo mismo, y que es el dolor cuando ves que no tiene fin, cuando ves que los días pasan y no para, que es y no deja de ser un sufrimiento eterno. Y más en una persona que sientes tan cerca de ti. Solamente cuando lo tienes en tus manos, a un paso, a dos putos dedos de tus ojos, como siempre, es cuando te das cuenta lo importantes que llegan a ser algunas cosas en la vida por encima de otras, lo que significa el dinero, nada más que basura en forma de dígitos insignificativos. Ves a la gente en la calle seguir su vida, como pude haberla seguido yo cuando otros se sintieron igual, indiferentes. Rabia e impotencia, odio a este mundo hecho de una forma que nunca entenderé, siempre pareciendo todo tan injusto. La esperanza, eso que nos sigue a todos lados, que nos tortura o nos da la vida, que nos arrastra o nos empuja hacia nuestros deseos más profundos. Ahí siempre estará la esperanza en el amor o en la enfermedad, en la vida o en la muerte. Es algo que el ser humano nunca pierde, es algo bueno que podemos encontrar en nosotros. 

Solamente cuando llegan esos momentos en los que ves que algo ha cambiado es cuando piensas que cualquier tiempo pasado fue siempre mejor como dijeron muchos. Pero sólo es en esos momentos cuando lo que te rodea deja de ser lo que fue, lo vivido se convierte en algo extraño, en algo que está ahí pegado a ti aunque la nueva realidad sea muy distinta. Qué es la vida si no un paso de un estado a otro, de una transformación continua donde el tiempo  y la vida no para ti, cuando no puedes engañarle. Como leí en el blog de la fraternidad de babel, el tiempo te puede dar las cosas que más deseas, pero en realidad solo te las presta porque al final te las acaba quitando de nuevo. Es un “préstamo maldito” y no hay trueque que valga. 

Y vuelvo a poner sweet child o’ mine a todo volumen hasta que estallen los tímpanos, imaginando tocar la guitarra, me prometo que algún día aprenderé a tocar esta canción con mis manos, con mis dedos, sino que todo arda todo en el infierno hasta convertirlo en cenizas. Harto de alaridos de perros callejeros, de ranas, sapos y alimañas que gritan por algo efímero.

3 comentarios

Galilea dijo...

Entrada muy muy bonita, y muy sincera. Yo me quedo con las reflexiones, si tuviera que elegir en tu votación!

1 beso vaquero

Galilea dijo...

Por cierto, el dibujo lo has hecho tu?

Akaki dijo...

Si, el dibujo lo hice yo también, en un estado emocional artístico. Quizás en un futuro se convierta en una obra de arte vanguardista. Me gusta también que gran parte de este blog sea de propia creación(o de alguna cooperación...jeje). Me alegro que te gustara tanto esta entrada!Haré más reflexiones.

1 beso!

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