La llama azul: Bella y bestia



Creo que me despisté en colgar entrada. Bueno hace tiempo escribí sobre un troll(personaje feo por fuera, pero vivo por dentro) rodeado por una "llama azul" que afloraba su mundo y se lo comía hasta convertirlo todo en ceniza. ¿Tiene sentido? No, pero no importa, lo escribí como me venía a la mente, como se me aparecía instantáneamente, por eso no tiene lugar, tiempo, ni entorno preciso o conocido. Ahora me apetece de vez en cuando poner algo sobre ese personaje abstracto y que vuestra imaginación quede en suspense. Así que aquí va un pequeño trozo que escribí hace tiempo y por cierto, sobre los dibujos reconozco que lo hago muuuuy mal, si alguien se ofrece a hacerlos por mi encantado.


Su alma caía desnuda, sus ojos se volvían azules como el cielo. La vio aproximarse como una musa de la luz, una sirena de los mares que se deslizaba por el suelo cenagoso como si una alfombra verde se fuera creando a sus pies. Troll volvió a abrir sus ojos, como siempre hacía en su presencia. Sus manos gordas y robustas se convertían en unas delicadas y lisas. Ella se acercó a él y le sonrió. Una sonrisa preciosa que podía ablandecer a todo ser. Una sonrisa que no mostraba felicidad ni tristeza, simplemente una sonrisa que se fundía con el aire, que dibujaba con mariposas a su alrededor una complacencia un sentimiento de no estar solo en este mundo. Todo y nada en esa sonrisa podía leerse. Desde las noches claras y frías al lado de una manantial donde las ardillas juegan, hasta los desiertos desolados y ardientes de un mundo vacío y sin sentido.

Sentía llenarse su alma, abrir sus grandes pulmones a un aire distinto, limpio. Su ausencia era como respirar arena, o peor aún no respirar nada, el vacío de su ausencia era como un pinchazo en su estómago constante, como si su cuerpo expulsara su alma poco a poco. Sabía que moría despacio al amarla, pero no podía hacer nada, no podía dejar de sentir lo único que podía hacerle feliz durante unos segundos.


- Buenos días Troll –dijo Navia mostrando su sonrisa.

Troll se quedó mirándola durante unos instantes, perplejo, envuelto de una seda fina.

- Ey, ¿estás ahí? –Navia le tocó su brazo robusto.

- Sí, sí, claro que estoy. Estaba pensando… -dijo con su voz grave.


- Veo que tus pensamientos ocupan gran parte de tus días. Qué ocupa tu mente que te deja con la boca abierta.


Hubo un pequeño silencio. Sus cabellos caían sobre su cara rebeldes y se movían con sus gestos como serpientes con vida propia. Serpientes que parecían mariposas.

3 comentarios

Andrés Schmucke dijo...

Hola, pasaba por aquí para echarle un vistazo a los nominados a los premios de 20 minutos. Aunque no estamos participando en el mismo renglón vine a pedir vuestra colaboración, solo pido un voto que no enriquece ni empobrece a nadie, claro que pido ese voto siempre y cuando te haya gustado lo que viste al pasar por mi espacio. Si no te gusto lo que viste pues no votes por mí.

Tremendo blog, un saludo desde Venezuela.

Andrés Schmucke.

Galilea dijo...

Bonito texto!

Raúl Sánchez Quiles dijo...

Un saludo, somos compañeros y competidores en la categoría de ficción, así que sólo voy a pedirte 20 segundos de tu vida para que accedas a mi blog http://www.hiperbreve.blogspot.com y leas alguna de mis pequeñas historias. Si en conciencia piensas que podría merecer tu voto, adelante. Si no, me basta con que me dejes un comentario sobre lo que hayas leído. Muchas gracias.

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