La llama azul: Horizontes


Sebastian blandió su espada. El filo relucía con el sol brillante, liso y limpió. A su lado estaba su querido amigo el Troll, sentado, observando como su amigo levantaba la espada mirándola como si fuera una escultura.

- Preciosa, ¿verdad?- dijo Sebastian.

El Troll levanto la mirada hacia Sebastian y sin ni siquiera esbozar un mueca la retiro hacia el horizonte. En la lejanía todo verde, con tumultos de tierra de distinto color que hacía que se distinguiesen los cultivos de trigo y cebada, brillantes con el sol. Al Sur las montañas, flechas que cortaban en el cielo. No podía ver sus picos tapados por la nubes, pero sabía que había en ellos: seres que ningún humano podría imaginar. Más al Norte, el pueblo de Vendejos, con sus pequeñas casas formando un círculo sobre un camino zigzaguente que lo cruzaba como una serpiente. Eso veía desde la roca de los Ahorcados, desde donde se tenía la mejor vista de todo el territorio.

- Dime troll, que te parece.

Volvió a mirarle y no dijo palabra, tan solo su mirada vacía. Sebastian tenía una sonrisa sarcástica, casi estúpida, de las que sacan aquellos hombres en el momento que creen que en su vida por fin han encontrado algo agradable. Su cabello largo atado con una pequeña cuerda dejando ver su cuello robusto y que le daba un tono altivo a sus gestos. Su cara afilada por la barbilla y redondeada en su parte superior parecía darle una comicidad que se reforzaba con unos vivos y grandes ojos.

- Me parece que si no dejas ahora mismo eso en su sitio usaré esa misma espada para cortarte en dos, tres, quizás seis o siete, pedacitos.

Sebastián se sobresalto al ir su voz ronca. A su espalda apareció Leung, con una coraza sobre la que había grabada unas alas abiertas y que parecían las de un ángel o quizás u demonio. Tenía una barba que cubría su cara haciéndole parecer con mucha mayor edad que la que realmente tenía. Sebastian enfundó la espada y la dejó con el resto de utensilios antes de que llegara Leung a sus pies.

- ¿Qué miras en el horizonte Troll?

Troll siguió mirando a las montañas, a las nubes.

- De allí vine, alguien me trajo de más allá de las montañas de la Pesquina y, sin embargo, no se qué hay allí todavía.

- Te aseguro que no hay más que bosque, oscuridad y fieras malditas. Allí reina la locura y la desolación. Nada más. Y ójala nunca despierten los fantasmas que las gobiernan.

Aquellas frases sonaron rotundas y desalentadoras pero Troll siguió mirando el horizonte.

[Foto: vista desde la cima de “The Cloud” en el norte de Inglaterra.]

1 comentario

cayecaturas dijo...

Decirte que yo también me veo como un click, de hecho los colecciono, quiero felicitarte por tu trabajo y por tu post 100, a mí la peli de Allen me decepcionó, te he encontrado en 20 minutos y como mañana ya se acaban las votaciones del concurso estoy visitando blogs e invitando a algunos a que le echéis un vistazo al mío, mi blog está en la categoría de deportes ( voy 2º) y se llama Cayecaturas, mezcla deporte y humor y espero que si después de verlo consideras que es el mejor en deporte le des tu voto, al menos visítalo y me dices que te parece.
Saludos y caricaturas
Caye
www.cayecaturas.com/blog

Publicar un comentario

Toggle menu