miércoles, 29 de octubre de 2008

La llama azul: Horizontes


Sebastian blandió su espada. El filo relucía con el sol brillante, liso y limpió. A su lado estaba su querido amigo el Troll, sentado, observando como su amigo levantaba la espada mirándola como si fuera una escultura.

- Preciosa, ¿verdad?- dijo Sebastian.

El Troll levanto la mirada hacia Sebastian y sin ni siquiera esbozar un mueca la retiro hacia el horizonte. En la lejanía todo verde, con tumultos de tierra de distinto color que hacía que se distinguiesen los cultivos de trigo y cebada, brillantes con el sol. Al Sur las montañas, flechas que cortaban en el cielo. No podía ver sus picos tapados por la nubes, pero sabía que había en ellos: seres que ningún humano podría imaginar. Más al Norte, el pueblo de Vendejos, con sus pequeñas casas formando un círculo sobre un camino zigzaguente que lo cruzaba como una serpiente. Eso veía desde la roca de los Ahorcados, desde donde se tenía la mejor vista de todo el territorio.

- Dime troll, que te parece.

Volvió a mirarle y no dijo palabra, tan solo su mirada vacía. Sebastian tenía una sonrisa sarcástica, casi estúpida, de las que sacan aquellos hombres en el momento que creen que en su vida por fin han encontrado algo agradable. Su cabello largo atado con una pequeña cuerda dejando ver su cuello robusto y que le daba un tono altivo a sus gestos. Su cara afilada por la barbilla y redondeada en su parte superior parecía darle una comicidad que se reforzaba con unos vivos y grandes ojos.

- Me parece que si no dejas ahora mismo eso en su sitio usaré esa misma espada para cortarte en dos, tres, quizás seis o siete, pedacitos.

Sebastián se sobresalto al ir su voz ronca. A su espalda apareció Leung, con una coraza sobre la que había grabada unas alas abiertas y que parecían las de un ángel o quizás u demonio. Tenía una barba que cubría su cara haciéndole parecer con mucha mayor edad que la que realmente tenía. Sebastian enfundó la espada y la dejó con el resto de utensilios antes de que llegara Leung a sus pies.

- ¿Qué miras en el horizonte Troll?

Troll siguió mirando a las montañas, a las nubes.

- De allí vine, alguien me trajo de más allá de las montañas de la Pesquina y, sin embargo, no se qué hay allí todavía.

- Te aseguro que no hay más que bosque, oscuridad y fieras malditas. Allí reina la locura y la desolación. Nada más. Y ójala nunca despierten los fantasmas que las gobiernan.

Aquellas frases sonaron rotundas y desalentadoras pero Troll siguió mirando el horizonte.

[Foto: vista desde la cima de “The Cloud” en el norte de Inglaterra.]

lunes, 20 de octubre de 2008

La llama azul: Bella y bestia



Creo que me despisté en colgar entrada. Bueno hace tiempo escribí sobre un troll(personaje feo por fuera, pero vivo por dentro) rodeado por una "llama azul" que afloraba su mundo y se lo comía hasta convertirlo todo en ceniza. ¿Tiene sentido? No, pero no importa, lo escribí como me venía a la mente, como se me aparecía instantáneamente, por eso no tiene lugar, tiempo, ni entorno preciso o conocido. Ahora me apetece de vez en cuando poner algo sobre ese personaje abstracto y que vuestra imaginación quede en suspense. Así que aquí va un pequeño trozo que escribí hace tiempo y por cierto, sobre los dibujos reconozco que lo hago muuuuy mal, si alguien se ofrece a hacerlos por mi encantado.


Su alma caía desnuda, sus ojos se volvían azules como el cielo. La vio aproximarse como una musa de la luz, una sirena de los mares que se deslizaba por el suelo cenagoso como si una alfombra verde se fuera creando a sus pies. Troll volvió a abrir sus ojos, como siempre hacía en su presencia. Sus manos gordas y robustas se convertían en unas delicadas y lisas. Ella se acercó a él y le sonrió. Una sonrisa preciosa que podía ablandecer a todo ser. Una sonrisa que no mostraba felicidad ni tristeza, simplemente una sonrisa que se fundía con el aire, que dibujaba con mariposas a su alrededor una complacencia un sentimiento de no estar solo en este mundo. Todo y nada en esa sonrisa podía leerse. Desde las noches claras y frías al lado de una manantial donde las ardillas juegan, hasta los desiertos desolados y ardientes de un mundo vacío y sin sentido.

Sentía llenarse su alma, abrir sus grandes pulmones a un aire distinto, limpio. Su ausencia era como respirar arena, o peor aún no respirar nada, el vacío de su ausencia era como un pinchazo en su estómago constante, como si su cuerpo expulsara su alma poco a poco. Sabía que moría despacio al amarla, pero no podía hacer nada, no podía dejar de sentir lo único que podía hacerle feliz durante unos segundos.


- Buenos días Troll –dijo Navia mostrando su sonrisa.

Troll se quedó mirándola durante unos instantes, perplejo, envuelto de una seda fina.

- Ey, ¿estás ahí? –Navia le tocó su brazo robusto.

- Sí, sí, claro que estoy. Estaba pensando… -dijo con su voz grave.


- Veo que tus pensamientos ocupan gran parte de tus días. Qué ocupa tu mente que te deja con la boca abierta.


Hubo un pequeño silencio. Sus cabellos caían sobre su cara rebeldes y se movían con sus gestos como serpientes con vida propia. Serpientes que parecían mariposas.

jueves, 9 de octubre de 2008

Vicky Cristina Barcelona


Hace tiempo pasamos Galilea y yo por el cine y vimos la última película de Woody Allen. Después de toda la baza y promoción que se le ha dado en los medios te da la impresión, antes de verla, de que quizás luego no sea tan buena. El caso es que Woody es un genio y esta película también es muy buena, los personajes, el argumento, la filosofía que trata y la forma de filmar. Hace tiempo no veía una película que te hiciera pensar, reir y al mismo tiempo morderte las uñas y tratar del amor y la pasión de esa forma inteligente, de cómo interfiere en nuestras vida. Las interpretaciones me gustan, los personajes me gustan y los papeles a los actores les quedan ni que pintados. 

Es la historia de dos amigas que viajan a Barcelona para vivir durante un tiempo en dicho ciudad por distintos motivos. Durante su estancia  conocerán a un hombre que les sorprenderá y dará un vuelco a su punto de vista de la vida y el amor. Es la historia de una mujer que se siente a gusto con su vida, su futuro y su prometido, pero al descubrir algo nuevo descubre esa pasión que quizás le falta; otra mujer que no sabe lo que quiere ni lo que busca, pero si está segura de lo que no quiere, quizás por ello nunca encuentre lo que quiere; y por última, la pareja de artistas que a resumidas cuentas no pueden vivir juntos ni tampoco separados, es pequeña línea que separa al odio del amor, incluso la locura. La diferencia entre el amor y la pasión, saber que quieres, ser feliz y querer más. También muestra la ciudad de Barcelona, de la que no dudaría en visitar una tercera vez. Sin duda, muy buena.

 También otra película que vi hace tiempo que trata sobre el amor aunque con otro argumento y forma distinta, fue “Post data te quiero” y aunque no soy muy dado a ver este tipo de películas(más romanticonas) si que tengo que decir que me gustó mucho también. En ella se cuenta la historia de una mujer que se queda viuda muy joven pero que a pesar de la muerte su marido este le tiene preparadas una serie de planes a realizar para que a pesar de que él ya no esté rehaga su vida y siga adelante. Es muy bonita. 

Si algunos no sabéis que hacer este fin de semana podéis ir al cine, y así también celebramos todos juntitos la entrada número 100 que es este post!

viernes, 3 de octubre de 2008

Marca el tiempo sin parar nunca


Hay días que te levantas vacío.Y en días como este, es mejor no levantar, por sitios andados no es tan bueno volver a pasar, en días pasados es mejor no volver a pensar, porque aunque estos sean buenos producen una melancolía profunda, como cualquier cosa. Continuamente cambiando, y nada es como antes, tiempos atrás mejores o peores, ya no están, aunque claro hay otros. Historias que ya no se leen igual o no existen, frases que tampoco puedes llegar a escribir. Cómo los días vienen y los años se van, como dice la canción Lightning storm de Flogging Molly, una banda irlandesa estadounidense de folk celta y quizás punk. [canción aquí, letra acá]

La foto, es el reloj astronómico de Praga que marca el tiempo sin parar nunca. Muestra el movimiento de los cuerpo celestes alrededor del mundo, o mejor dicho de Praga; y la hora babilónica utilizada en las investigaciones de alquimia mucho tiempo atrás. Un día babilónico es desde la salida del sol a su puesta, teniendo en cuenta los días más cortos en invierno.[teclear la foto para ver más cerca, y otra foto]

El reloj está rodeado por la esculturas que representan la vanidad(un hombre con un espejo), la avaricia(un comerciante con su bolsa), la lujuria(un príncipe turco) y la muerte(un esqueleto con una campanilla contando el tiempo) y también los apóstoles que aparecen pro ventanitas después. En cada hora se hacía una pequeña representación y las esculturas se mueven, recuerdo como sonaba la campanilla cuando terminaba la "miniactuación". Algo muy curioso de ver, tantas cosas en un solo reloj y todas con significados o símbolos. Un reloj, también zodiacal, y con calendario, parece una navaja suiza del tiempo. Eso si, se puede decir que no es fácil saber la hora, para eso en lo alto de la misma torre hay otro gran reloj más convencional.

Así cada hora de cada día de nueve a nueve del día en Praga las cuatro figuras muestran su teatro a la gente, que muchas con indiferencia lo ven como un simple juego de muñecos, pero que en verdad muestra aspectos del mundo de hace 600 años y que ahora siguen siendo muy parecidos. Es un reflejo de nosotros mismo,s un teatro de nuestro porvenir. El esqueleto mueve su campanilla mientras con la otra mano mueve un reloj de arena. Tin, tin, tin. Tin, tin tin.
 

El capote de Akaki Akakiévitch Copyright 2005-Cuando no tenga nada que decir al mundo