La suegra negra [14:34]

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Aunque estuviera en un jardín tomando unos canapés antes del banquete se sentía comprimido en aquel lugar, como hacía su hijo de tres años cuando estrujaba los petit-suises.

Luisito la saludó desde la mesa de los solteros revoltosos, el lugar temido por la novia y donde nunca parecía llegar el jamón ibérico, ya que antes pasaba por la mesa de la familia Gutenberg cuyos estómagos podían llegar acumular tal cantidad de procesos gástricos en tan poco tiempo, que el cortador de jamón no daba abasto en su tarea. Ese pequeño gesto podía significar un suspiro para la novia pero para Luisito era todavía una jugarreta de las malas, ¿por qué le habría invitado ahora? Era como si su gran felicidad no sólo fuera casarse con su querido jugador de rugby sino también clavarle un puñal en la espalda. Pero aquí se cocía algo extraño, Luisito no volvería a caer sobre los pies de esa bruja y la respondió con una sonrisa, quizás demasiado falsa, pero sonrisa al menos.

- Bonita la novia, ¿verdad? –le sorprendió una voz a sus espaldas y su sangre se heló.

Había aparecido como la sombra traidora cuando se levantaba a mear por la noche, con una voz chillona como el cacareo de las gallinas de sus abuelos. Y entonces vio una cara arrugada con maquillaje hasta las orejas y con ojos oscuros, tan conocida para él como una pesadilla de la infancia. Como los grajos, era como un grajo enorme que se ha colado en la fiesta, se decía a sí mismo Luisito. Pero también era su exsuegra, “la suegra negra” en su círculo amistoso , con un tono de regodeo demasiado impaciente en su voz.

- Pues sí, muy bonita –respondió con miedo, imaginándola en la mecedora de su enorme salón, con un vaso hasta el borde de whisky Dyc y cuatro hielos y haciendo cuentas con un collar en la otra mano como si su cabeza rodara por aquellos movimientos repetitivos.

- Qué pena Luisito, qué pena. –su mano tocó su hombros, como si fuera un garfio afilado.

Luisito se mordió el labio. Cabrona, hija de perra, algún día te enterraré en tu jardín con unos entre los cuatro cipreses bien plantados. Cría cuervos y te sacarán los ojos.

4 comentarios

Galilea dijo...

.................................

¿Debería cabrearme?

;-)

Akaki dijo...

No, no, ésta es una suegra vieja y mala ;-), continuará, te gusta?

Galilea dijo...

mmm........no ;-)

Akaki dijo...

gracias, sabría que superaría tus expectivas considerablemente, ;-)

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