El camino

Hace una semana estuve en Cantabria con Galilea veraneando, disfrutando del sol, la playa y los pueblos. Vimos muchas cosas en Noja, Santoña, Laredo, Santander, Castro-Urdiales y estuvo bien, cuando vuelva tendré que hacer una entrada de ese viaje. Y digo cuando vuelva porque esta noche salgo dirección Galicia.

Algunos dirán que este chico está loco, otros se preguntarán que quiero encontrar, otros miraran dubitativos con curiosidad y otros simplemente sonreirán.

Me voy a hacer una semana del camino de Santiago, desde Sarria. Me voy solo. Quizás para hacerme fuerte, quizás para descubrir hasta dónde puedo andar con mi propios pies, hasta donde puedo llegar del camino, quizás para derrumbarme y levantarme con mis propias manos, para saber que no necesito a nadie más que a mí mismo para continuar, tener miedo de la situación, estar solo, todo el miedo que pueda acumular para después enfrentarme a él, para cerrar puertas, para sorprender al destino en el recodo, para ver que no hay camino sino que se hace camino al andar. Quizás recordar muchos momentos, pasar página sobre otros, vivirlos distintos, y darse cuenta de las cosas que importan de verdad, de las que marcaron y marcarán tu vida, escribir sobre ellas. Encontrar respuestas a mis preguntas, buscar la razón de algunas cosas, descubrir el significado de lo que me rodea. Parar cuando el tiempo y las fuerzas lo pidan, avanzar con más fuerza después, abrir nuevas sendas por donde no haya marcas, dejar el redil, dar patadas a las piedras para apartarlas, aprender a esquivar las ramas, a protegerme del sol, entender qué  significa el tiempo que no concede ni un segundo, que quema y hay que ponerse en la sombra, moverse y no quedarse estancado, conocer la naturaleza, sus ruidos, su silencio y lo que nos ofrece. Espero encontrarme a mi mismo, decidir por mi mismo, superarme a mí mismo, seguir mi propio camino.

Recuperar las ganas de volver, ver quién me echó de menos, sentirte rodeado de nuevo. Y empezar otro camino, crear ilusiones, compartir momentos con las personas que estarán conmigo siempre y empezar de nuevo, esta vez no en solitario, porque como siempre pensé “la felicidad no existe si no es compartida”. Ese es el significado del camino, de mi camino.
 
Hasta pronto.

1 comentario

Anónimo dijo...

"...Al andar se hace el camino,y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar...".

¡Valiente Akaki, valiente!
Querer dejar huellas en tu camino aun así sea en solitario. Es difícil enfrentarse a la soledad, porque aunque nacemos y morimos solos, siempre buscamos a alguien para compartir todo aquello que vamos dejando escrito en el aire, en la memoria, en la historia de los que nos rodean.
Sin embargo, nunca hay que perder esa intimidad de uno mismo. Esos momentos de descubrirse, de disfrutar de estar aquí y de poder seguir trazando el camino que nos lleva hasta el final.

Deseo, Akaki, que ese trocito de vida que has decidido dibujar por tierras gallegas te dé grandes satisfacciones.

Qe teñas unha boa viaxe!

Publicar un comentario

Toggle menu