Navidad nevada/Feliz navidad


[Imagen de VladStudio]

Hay cosas que cuesta mucho entender, cuesta mucho resistirse a la inquietud, comprender la irrelevancia, el que ya no está ahí, ni tú estás allí, el no saber si cualquiera sería más importante en su vida antes que tú, hacer como si nada hubiera ocurrido, hacer como si los años vividos atrás, las fotos hechas no hubieran existido nunca, no poder decir algo sincero desde dentro sin miedo, hacerte el fuerte y mostrar una sonrisa donde se esconde la congoja, que por las noches sigue saliendo la luna pero es imposible retener sueños, que los labios se deslizarán por otros desconocidos y mirar hacia otro lado para no estar triste, no saber si en la otra persona existe algo. Simplemente no saber, el desconocimiento, no saber nada, se transforma en inexistencia.

Es como en las películas, cuando en una escena se muestra una persona recogiendo un marco de fotos de su escritorio, y en la siguiente aparece otra persona con la mirada perdida antes de acostar, suena una canción y se intercalan ambas escenas, ves a los dos, ves lo que hace cada uno, lo que piensa. Pero la realidad no es una película, solo conocemos una narración, una versión de la historia, la nuestra, desconocemos que hace la otra persona, que siente en ese momento, ni tampoco sabemos lo que piensa de verdad, si al menos una vez al día, antes de acostarse, se tumba en la cama y siente un hormigueo en el estómago al echar de menos a alguien. Deseamos conocer, por pura necesidad intuitiva, saber que estamos en el mismo lado a pesar de cubrir escenas diferentes. No hay canción. Pero, ¿para qué?, la racionalidad, la cabeza rígida y dura como una piedra te dice que no puedes, que no debes, que no es bueno para ti, para nadie. Y empiezas a buscar justificaciones, razones razonadas para justificar. Así las cosas que tienes a tu alrededor vuelven a ser extrañas, anotaciones en un papel, objetos, lugares, los recuerdos, todas estas cosas están lejanas a pesar de pincharte muy cerca.

Inconscientemente, los labios se endurecen, los dientes chirrían con el roce y la sequedad te abruma, te conviertes en alguien que no quiere oir de melancolías, ni de abrazos y complacencias, tampoco de besos y ternura, sientes desidia por aquellos que le dan suma importancia a estupideces, igual que te sientes una mota de polvo ante aquellos que se encuentran en situaciones desesperantes, nada de mostrar debilidades, el romanticismo se convierte en algo sin sentido, las fantasías son frías convirtiéndose en algo puramente basado en la realidad, perdiendo su idealización siempre tan agradable de imaginar. Porque no quieres sentir nada por nada, ni dar algo por lo que vuelvas a perder. Los sueños son sueños. A veces ni se gana ni se pierde, pero la sensación que queda es la misma.

Y a pesar de ello y todo este rollo que cuento, las instantáneas, las sonrisas latentes de volver a vernos y los lugares por los que pasamos en navidad, renacen y están en algún rincón de la cabeza. Supongo que se pegan a las paredes del cráneo como ventosas y que pinchan en algún lugar de la cabeza que tiene que ver con el corazón.

Y así poco falta para que acabe el año, tal y como es, echo mucho de menos a alguien, si supiera si siente lo mismo, aún así, sé que está sonriendo. Mamaaaa, no te preocupes, que volverás a ponerte buena y vendrán días mejores donde conspires para echarnos de casa a papá y a mi(el otro ya huyó hace tiempo). Ya que mañana es Navidad y supongo que a ninguno de vosotros os habrá tocado la lotería, los que te vean estos días merecen una sonrisa. Así espero pacientemente lo que el futuro, y no el destino, nos presenta, ya que  aunque nos es desconocido, cada vez creo más que lo marcamos nosotros mismos con los pasos que damos en cada momento y no está predestinado.

Os deseo feliz navidad a todos, buscar a los que están contigo siempre, a la familia, a los amigos, el agradecimiento y las sonrisas, que los reyes os traigan lo que de verdad importa que nunca será algo material, cuidar bien lo que tenéis, no dejéis de perseguir lo que deseáis y que vuestros deseos NO se conviertan en realidad al primer toque, si no que pasen antes por el tamiz de la ilusión. 

Hasta nuevo año, hasta pronto.


[Imagen de VladStudio]

1 comentario

Anónimo dijo...

¡Feliz año crack!
Seguro que este año es bueno, el 2010 va a sorprender.
Estoy echando un vistazo a tus reflexiones pero para cuándo una sobre tu paso por la empresa. Estoy impaciente por leerlo. jeje.
Nos vemos por aquí, un abrazo, Raúl

Publicar un comentario

Toggle menu