No tengas prisa por vivir


No tengas prisa por vivir –le dijo la vieja sentada sobre la piedra– pero tampoco te duermas en la vida. No tengas prisa por sentir, ni conocer, todo tiene su momento, pero tampoco desaproveches ninguna oportunidad. No tengas la mente muy ocupada, pero tampoco pierdas el tiempo. No vivas con la esperanza sino con la ilusión. Sus palabras eran tan cortas, pero cuánto saber podía encontrar en ellas. Sus arrugas en la cara, el pelo lacio y blanco, su sonrisa agotada decían algo mucho más de que era una mujer vieja y cansada. Cuando se sentaba a su lado, hablaba del tiempo, del aire que respiramos, de los largos caminos, latidos arañados y cargas en la espalda, hablaba del tiempo, del corazón y de la vida. Y era en ello donde sentía una atracción hacia sus palabras, con un aura de sabiduría además de experiencia en ellas. Había sentido por vivir, había tiempo, tiempo vivido. 

La mujer de la piedra conocía, no le hacía falta imaginar la felicidad, ni las tristezas, ni los caminos por lo que andar, ni pensar sobre las decisiones de la vida, tan sólo tenía que hablar de lo que sabía y había vivido. Y eso para Jane significaba más que las trescientas cincuenta frases que le podía decir cualquier otra persona cercana. No tengas prisa por vivir, –resonó en su cabeza como un eco– no lo hagas porque las prisas solo ven el futuro, nos ciegan del momento, y en el momento está la vida. Sus ojos se crisparon, eran azules, tan profundos que se podía ver el mar, sus aguas tambaleantes sobre una superficie enorme. 

Ese día ella se sintió pequeña, tan pequeña como una mota de polvo en la reluciente casa de su tía, un simple surco entre miles que peinan la playa por la mañana. Pensó y se sintió extraña, desconocida. No se levantó de su lado.

Y junto a esta reflexión, hoy mando una especial felicitación a mi otro yo, que cumple años, cómo pasa el tiempo y cómo cambia la vida. Felicidades de Akaki.

3 comentarios

Elisa dijo...

Madre mia que profundo!! la verdad es que no me extraña que Jane se sintiera pequeña, a mi me habria pasado lo mismo.
Espero que llegues a la experiencia de la mujer de la piedra, y a su sabiduria simplemente por haber vivido y haber disfrutado de su vida dia a dia, sin preocuparse ni por el futuro ni por el pasado, solo viviendo el hoy.
FELICIDADES

Forbidden dijo...

En la vida
hay que caminar parejo y sin prisa.
para disfrutar de cada momento que se nos presenta.
nutrir nuestra alma con cada uno de ellos y asi logra la transencia particular para que al momento de irnos, sepan quienes nos han rodeado
que hemos vivido.

desde una habitacion en la joven Buenos Aires te dejo un fuerte abrazo

Akaki dijo...

Elisa: creo que todos llegamos a esa sabiduria un día, y es que escuchar las palabras de los que ya la tienen(o imaginártela a veces!), de vez en cuando te hace reflexionar, no?

forbidden: exacto, si!parece que es asi y a veces qué poco nos damos cuenta de ello.
Un abrazo desde un habitáculo de una pequeña ciudad madrileña.

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