Cuando vuelan los benebés: Traición de sangre

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Levanté mi brazo y en dos movimientos a izquierda y derecha descargué la lanza sobre el pecho y en la espalda a los dos jóvenes rubios que corrían a su lado. La sangré tiñó la arena. Con sus cuerpos en el suelo inmóviles la miré y percibí en su mirada la repugnancia y el odio. Gritó y se echó sobre mí con una fuerza inocente. 

 Cuando me dispuse a matarla cogiéndola del cuello como un débil animal, no pude. Reviví los momentos en los corales del sur, jugando con los peces azules de Manuba, buceando juntos entre los amasijos de barcos que surcaron en la primera Era. Mis manos se aflojaron.
El aviso estaba consumado. Ordené retirada a la avanzadilla que me acompañaba y corrimos hacia nuestro hogar, el mar. No volví la mirada atrás.
Bajo el mar está el pueblo, preparado para hacer la guerra, no hay armas más que nuestros brazos, no hay sentimientos más que los de recuperar lo que nos robaron. Los críos bajaron a los corales azules a resguardarse aunque la guerra será en tierra. Antes de partir oraciones al Dios de los mares para que el monstruo de las profundidades no despierte.
El primer batallón subirá por la playa y con el segundo atacaré por el costado en los salientes de roca. Estoy seguro que allí me estará esperando. Quizás cuando mire sus ojos mis brazos se debiliten y sean retenidos por la fuerza de los recuerdos, pero debo matarlo, es mi obligación. La supervivencia de mi pueblo depende de ello. Los terranos sufrirán y su sangre azul igual que la nuestra es el único agua que saciará nuestra sed.

4 comentarios

Naufragio dijo...

Al menos la traición fue para proteger a los suyos... Más que traición, un duro sacrificio...

Akaki dijo...

¿y se equivocó en el elegir "a los suyos"? ¿quién traiciona a quién? en unos días cuelgo la visión del tercer personaje...

Naufragio dijo...

Supongo que en la guerra los sentimientos se enturbian y se pasan a lados oscuros. Qué debería hacer: ser fiel a sus iguales o ser fiel a los que le han dado un lugar...? Imposible no traicionar a alguno de los dos bandos... Imposible no traicionarse a sí mismo. La guerra, posiblemente, también se libra en su interior.

Akaki dijo...

has dado en el clavo en sus pensamientos, ¿dónde empieza y acaba la fuerza que le empuja a hacer lo que él desearía o lo que él debería ante una situación que te exige elegir un único camino? Él eligió uno.

Ahí va el siguiente relato.

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