Si es que también tienen derecho...

constitución

Un día cualquiera podemos bajar al mundo de la calle y encontrarnos pensamientos tan despiadados que te produce una repugnancia o una risa estúpida de “no es posible”. De esas veces que dices, como una persona puede pensar/decir algo así por Dios, y lo peor de todo tener tan interiorizado algo en su mente, que lo que dice lo aceptó de verdad.
Así me sentí durante un tiempo sentado en la butaca de unos actos culturales, jotas, guitarras, folk y música árabe y ahí entramos. Un baile oriental es interpretado por cuatro mujeres, dos de ellas situadas en el centro que al llevar vestidos donde se les ve el vientre y los brazos, se le notaban bastante los “michelines”, a parte de ser personas corpulentas. Sólo por eso ¿esta mujer no tiene derecho a bailar desaforadamente? Creo que la respuesta es común, o eso creía.

Llego tarde y me siento en la parte media del patio de butacas guiado por la luz de mi móvil en la oscuridad del auditorio. Encuentro un hueco a tientas y me percato de que estoy rodeado de personas cincuentonas y jubiladas. Se cerró el telón y poco después se volvió a abrir. Unas chicas jóvenes y de mediana edad empiezan a bailar una danza oriental con música turca. Vestían de brillantes y sus movimientos eran lentos y ondulares.
Detrás mía una mujer empieza a comentar el espectáculo: no paraba de expresar abiertamente lo gorda que estaba la mujer del medio. Supongo que se lo decía a la compañera que tenía a su lado pero se oía a dos butacas a la redonda suya, a pesar de sonar la música. Ese hormigueo se oyó varias veces como unas mosca cojonera (otro día escribiré sobre los comentaristas teatraleros que empiezo a considerar que es una integración social un tanto peculiar). 
Cuando está terminando el acto dos mujeres que están a mi lado comentan el asunto. Mira que está hermosa la del medio, mírala como se mueve, dice la de pelo canoso y bolsas debajo de los ojos. Seguidamente responde su compañera, de ojos pequeños y gafas setenteras: si es que también tienen derecho, a ver… La mujer había concluido sus pensamientos dilucidada. Era una forma de cuestionarse, ¿por qué no iba a hacerlo si tiene el mismo derecho que todos?, pero sobre la afirmación inconsciente de que no lo pueden hacer porque están gordas.

Siendo franco todos pensamos lo mismo al ver un espectáculo así, aunque no lo digamos. Pero lo que me choca el pensamiento profundo, en el inconsciente, de que ciertas personas no tienen derecho a hacer ciertas cosas por el simple hecho de ser gordas aunque lo hagan maravillosamente bien. Es que no me cabe en el cráneo la palabra “derecho”, porque me imagino una constitución informal en nuestra sociedad en la que uno de sus puntos dice: Las personas que sobrepasan con un peso determinado no tienen derecho a bailar públicamente. Es probable que exista la “Constitución española de la Calle”, aquella con sus deberes y derechos particulares y que tienen base en su inconsciente.

7 comentarios

Almorro dijo...

Es un tema que también despierta mi interés y repulsa, de hecho, "El habitáculo" bebe en parte de esa idea.

Quizá soy el primero en tener ese tipo de pensamientos, o en llevarlos tan asimilados en mi interior que no hace falta ni que los piense, es posible, pero esas críticas abiertas, y veladas a la vez (porque nadie se lo dijo directamente a la bailarina en cuestión), tienen un profundo sentido cohesionador.

Paradójico, ¿no?

Akaki dijo...

Si, pueden tener un sentido cohesionador, pero luego piensas, joder que bestialidad, no?

Almorro dijo...

Seré sospechoso de tremendismo con la pregunta, pero, ¿crees que no somos capaces de utilizar la crítica a un tercero para reafirmarnos ante alguien?

Akaki dijo...

Si, creo que somos bastante capaces, es más, nos lo encontramos fácilmente en la barra del bar, y más cuando con ello se consigue algo que todos necesitamos: sentirte aceptado.

Pero si simplemente es un comentario, no hace falta que sea crítica, sin más objetivo que el comentar, ¿por qué lo hacemos?, ¿para convencernos a nosotros mismos?

Elisa dijo...

Dios mio!! ya veo que te indignaron las señoras, pero ciertamente estoy de acuerdo. La verdad esq segun que cosas las pueden hacer segun que personas con cierta constitucion

Es triste, pero es asi...ese es el fantastico mundo en el que nos movemos

Naufragio dijo...

Lo hacemos para no reconocer la verdad: que esa señora que baila y a la que ridiculizamos con ese comentario, en realidad nos provoca, nos hace romper esquemas mentales de belleza, nos evoca paisajes orientales prohibidos, nos trae el morbo en bandeja...

En definitiva, nos pondríamos a sus pies para que ella nos enseñara más de cerca su ombligo y nos abrazara y nos susurrara al oído algo inconfesable...

Akaki dijo...

:-), cierto, es otra forma de verlo y no menos cierta!
A veces resulta que es lo que deseamos ver, para soltar la frase y disfrutar del morbo.

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