Cuando vuelan los Benebés: El palacio de las ninfas I

El palacio de las ninfas 1

Leve no pudo dejar que el monstruo de las profundidades se tragase a su hermana sin mayor sentido que el de saciar la sed de un rito alimentado por necios del pasado. Cuando recibió la noticia de su sacrificio y la reacción sumisa de su hermano Nilo a la proclama del Rey no tardó en preparar una expedición de rescate al palacio de las Ninfas. Allí mantenían encerradas a las elegidas durante semanas sin poder mantener contacto con nadie y a esperas del día de la celebración del rito.
Nadó varias horas escondiéndose de los centinelas. Portaba consigo una daga y semillas de la flor de loto en una bolsa de lino, cuando su jugo entraba en contacto con el sistema nervioso de un Leviatan éste ardía de dolor hasta su muerte en pocos minutos.

Aquello no era en absoluto un palacio, eso es lo que creían los más ignorantes del pueblo Leviatan. Más bien parecía una carcel terrana llena de mugre y suciedad. Las salas donde estaban encerradas las jóvenes Leviatans eran agujeros en la roca del suelo marino, frías y llenas de restos de algas suspendidas en el agua. Sobre la hilera de celdas sobresalía una roca donde había un puesto de vigilancia con una luz.

Leve fue bordeando despacio el palacio escondiéndose en las rocas cercanas y contando los tiempos que tardaban los centinelas en hacer su ronda.Una vez pasada la primera línea podía bucear más tranquilo ya que ningún centinela podía aproximarse a las celdas. Solo el foco superior podía verle y éste tardaba un tiempo en girar alrededor de toda la roca donde estaban las celdas.

Leve se asomó a los grandes orificios en los que brillaban los ojos de seres débiles. Escuchó los aullidos de Leviatans que les habían la muerte aceptada por su familia, los lamentos de un destino injusto y la impotencia en la soledad. Sintió tristeza por ellas, por la vida que podrían disfrutar fuera de aquel tenebroso lugar que todos creían que era un palacio de coral brillante. Engaños, en eso se había basado el pueblo Leviatan las últimas décadas. En viejas historias interpretadas a conveniencia de unos pocos para hacer creer el pueblo que se hace lo correcto. Basura.

Siguió buscando en cada hueco hasta que vio sus ojos inconfundibles.

[Foto cortesía de un tío buceador]

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