Cuando vuelan los Benebés: El palacio de las ninfas II

El palacio de las ninfas 2

Cristal se asustó al sentir una presencia cerca de la compuerta. A veces vienen Leviatans para hacerles preguntas y obligarles a aprenderse la oración del sacrificio. Pero cuando reconoció en la silueta los símbolos del pecho de Leve su alma se le escapó de la boca huyendo hacia donde estaba él. Sintió que quizás no estaba sola en el mundo, que había alguien que le importaba su vida, que entendiera como ella, que no podía morir.

Leve la alumbró con una estrella de luz y compartieron palabras, besos y lágrimas que Leve recogió de sus mejillas. Le susurró que la sacaría de allí y empezó a buscar entre las herramientas que había traído consigo. Le llevaría su tiempo cortar las barras y doblarlas pero no había otra forma. 

Antes de que pudiera tocar la sierra el metal se oyeron ruidos en otro lado de la roca y unas luces que destellaban. Éstas parecían acercarse. No puede ser justo ahora, pensó Leve.

Los Leviatans tenían una visión perfecta en la oscuridad del mar. Varias membranas cubrían sus ojos negros y grandes recogiendo la poca luz que había. Su visión nocturna y sentido de la audición hiperdesarrollado les permitía moverse con facilidad. Aún así estaban en suelo marino y apenas había luz natural, por no decir nada, solo cuando algún pez Destello vagaba por la zona con su distinguida luz azul se podía ver la gran roca del palacio.

Leve le prometió a Cristal que volvería y nadó hacia unas piedras cercanas. Esperó escondido en la oscuridad y  en momentos aparecieron al otro lado del palacio varios Leviatans que nadaban impulsados por sus brazos y piernas. Observaban las celdas y las aproximaciones con sigilo. Estaban reconociendo el lugar y eso significaba que la visita al palacio no era una cualquiera. Leve temió que estuviera demasiado cerca y le descubrieran pero aguantó tumbado en el suelo.

En unos minutos aparecieron varios guardianes portando lámparas de luz y con un símbolo especial en el pecho que identificaba su rango. Era un círculo atravesado por una espada, era el símbolo del Rey y sus guardianes.

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