Tertulias: Hablo contigo aunque no me escuches

Hablo contigo

Buenos días. Hablo contigo aunque no me escuches, te noto cerca aunque no estés, te veo aunque ya no sé cómo eres. Sí, eres tú, ¿por qué no ibas a serlo?, así es, porque sin encontrar una explicación, estás ahí con pequeños suspiros desde mi garganta y cada vez que intento olvidarte florece un pequeño hormigueo en el estómago que me retiene como si todavía hubiera algo que me acercara sin un motivo.
Quizás el tiempo que, aunque es lento en ocasiones no lo veo pasar. Quizás el espacio que te engulle en lugares pequeños donde no caben grandes cosas. Quizás el sonido del bullicio de la ciudad, el gentío moviéndose de un lado para otro, cambiando constantemente. Quizás sea el invierno que trae el frío y el calor de los guantes y el gorro no son suficientes. 
¿Cómo? Sí, tal vez. No se. Supongo que esas cosas nunca se saben, pero, ¿para qué pensarlo?, ¿de qué sirve pensar en cosas que son simples impulsos nerviosos que se mueven a través de las neuronas?, esas mismas que no tienen un ápice de realidad y que por tanto no existen, ¿para que dedicarle tiempo a algo que no existe, algo que no es nada por ello mismo? Pero siguen estando ahí.
Es en el roce de mis manos con la suavidad del aluminio. En la soledad de los portales viejos de la urbe. En la frialdad de los bares entre la gente esperando una sonrisa como la tuya. En los largos recorridos en el autobús de vuelta a casa, intento, olvidarte, porque sin encontrar una explicación un hormigueo me remueve el interior. 
¿Dónde está la ilusión cuando la busco? Truena en la calle y su importancia es ínfima en mis pensamientos. Los relámpagos azotan de luz el cielo y son apenas efectos de luz en mis ojos. Aparece y te la roban. Es un jarrón de cerámica que todos quieren y que pocos consiguen tener.

Toctoc, llaman a la puerta, ¿quién será?

1 comentario

Xelaya dijo...

Grande. No words.

Grande.

Publicar un comentario

Toggle menu