Dejad huella en algún sitio

Dejad huella en algún sitio

Las personas a veces sienten un placer inmenso cuando encubren a algo a otra persona y crean un complot enorme para que la víctima no se de cuenta de la trampa en la que va a caer. Su satisfacción en la creación de la conspiración es proporcionalmente igual de grande que la estupefacción de la víctima. Eso es lo que me pasó el jueves pasado. 
Fui invitado a un acto de homenaje a los voluntarios de mi ciudad, parecía un acto sin más y se trataba de un huevo kinder. ¡Sorpresa! Algo me olía, algo olía a pan de molde recién horneado y apunto de salir de la tostadora, pero lo que no me imaginaba era que el complot fuera tan complejo y estuviera tan exhaustivamente urdido. Granujas... (la familia, la asociación, intermediarios, ¡todos!). Allí aparecieron personas y situaciones inesperadas, entre ellas subir al escenario porque te reclaman en él con una presentación fotográfica de tu vida. Se nublo la vista, las barandillas se doblaron igual que el espacio se tornó en un color azulado. Subí y delante de cuatrocientas personas dije lo único que pude decir: soy hombre de pocas palabras.

Pero amigos, ahora he escrito lo que me hubiese gustado contar cuando estaba en el escenario: ¿Por qué voluntario?, ¿por qué ayudar a gente que lo necesita sin recibir algo material a cambio? 

Una idea: Soy sociólogo y siempre creí que los que estudiamos sociología lo hacemos por qué quieren cambiar este mundo ya que está lleno de cosas injustas, irregulares y desproporcionadas. Al menos, los auténticos, o eso creo. Es probable que esa fuera una de mis razones para estudiar dicha carrera y aprendí mucho, discutí mucho, filosofé mucho, y por supuesto tropecé mucho sobre cuestiones sociales y sobre la realidad. Aquello fue razonar, discutir y aprender. Qué bonito.

Un instante: Hace años dialogaba con una persona de un tema que solemos hablar muchos: las cosas que tienen que cambiar en este mundo, de lo que se debería hacer, de cómo conseguirlo. Muchos lo hacemos como si fuéramos creadores y expertos en cómo dirigir este mundo. En un momento caliente de la discusión me dijo algo así como "sí, sí, pero tú dime ahora mismo, ¿qué estas haciendo para cambiarlo? Tú, personalmente". Me dispuse con rapidez a contestar, abrí la boca para soltar lo primero que tenía en la cabeza, las palabras estaban en la punta de la lengua para salir disparadas, pero pensé y me las tragué. No hubo respuesta y ese silencio sonó como un click en mi cabeza, como una bisagra al partirse. Tenía razón. ¿Qué hacemos individualmente en nuestras vidas para cambiar la injusticia de este mundo? Entonces ese mismo día me propuse callar, me odié, y finalmente me comprometí en algo. Me informé y cuando tuve tiempo para dedicárselo, acudí a la oficina de voluntariado, y allí empezó todo.

Un "ahora": si me hicieran la misma pregunta, la respuesta ya no sería un silencio, ni tampoco una exposición de méritos, sino un no hago nada para cambiar muchas cosas grandes de este mundo, no puedo hacerlo, pero sí que estoy en otros lugares en los que pongo algo para que al menos una milésima parte de las cosas sean diferentes. Supongo que ésta es la filosofía que me movió para hacerlo. Después, cuando ya estás dentro del mundo del voluntariado, se descubre que no hace falta mirar al horizonte, al mundo desde la luna, sino fijarte en tu alrededor y poder dejar una huella en las personas que viven en tu entorno y en tí. Y eso, queridos, es tan gratificante como todo el rollo explicado anteriormente.

Ante todo, dejad huella en algún sitio. Ante nada, gracias. 

17 comentarios

jorge dijo...

Si, yo pienso como tú, para hacer este mundo mejor no hay que ponerse grandes metas, sino intentar hacer lo mejor posible dentro de tu entorno.
Además creo que este mundo sería todavía mejor si algún día de estos me invitas a unas cañas jejeje.

Akaki dijo...

jaja, como si no lo hiciera! serás canalla hombre de las nieves!

Almorro dijo...

Lo único que dejaremos será eso, nuestra huella. Me extendería más al respecto pero para optar a unas cañas creo que es suficiente.

Jijiji

Akaki dijo...

jaja, venga vaaa, cañas concedidas...pero esto empieza a sonar poco voluntarioso,jeje.
Para la gente normal y corriente supongo que somos lo que dejamos en el resto...

Anónimo dijo...

De cañas nada, a los titos les debes una cena!!!!!!!

Akaki dijo...

Pero bueno! en que está ocurriendo aquí!!jeje

Almorro dijo...

¿He oído cenas gratis? Soy catalán, así que, por mí, perfecto.

Para que no parezca oportunista, ni se me juzgue de poco voluntarioso, adornaré mi solicitud a un copioso ágape con una charla que mantuve con unos musulmanes hace unas semanas.

Quería saber qué opinaban sobre el ramadán, cuales eran sus orígenes y qué objetivos pensaban ellos que tenía. No es la primera vez que mantengo conversaciones de este tipo, incluso con los católicos tengo curiosidad y, por ascendencia familiar, puedo profundizar mucho más en cuestiones muy personales al respecto. En fin, que los tres musulmanes preguntaron sobre mis creencias y se sorprendieron al descubrir mi profundo ateísmo. No concebían como podía ser posible y llevadero mi conformismo ante la muerte, ante la falta de ilusión de un paraíso póstumo e infinito.

Mi respuesta fue muy sencilla y sincera: yo no moriré si soy capaz de dejar en mis allegados una huella digna. Si soy capaz de aportar algo a mi entorno, por poco que sea, mi entorno transmitirá parte de mí. Como si de una organización piramidal se tratase. En algo habrá contribuido mi vida, y esa es la auténtica responsabilidad que tenemos. Sinceramente creo que es una responsabilidad mayor y que puede producir mayor vértigo que el de ganarse una parcela en el más allá.

PD: Soy de buen comer. Gracias.
Jijijji

Akaki dijo...

interesante tu reflexión, con la que, siento decirte(tenia ganas de enzarzarme con alguien hoy!jeje), estoy bastante de acuerdo, sobre todo en eso de "...en algo tiene que haber contribuido mi vida sobre el resto..."
Y a veces me pregunto...si dejamos la huella en la mente de las personas, cuando llega la muerte, ¿por que se entierra a las mismas, como en un intento de crear un espacio material para recordarlo?, ¿que necesidad hay?

Te apunto para la cena!(oferta no acumulable con las cañas,jaja). Lo que no sabéis es de que forma tan cruelmente puedo invitar a una cena!!jaja

Almorro dijo...

Cuidado, que no utilizo la preposición 'sobre', en todo caso, 'para'. ;P


No suelo hacer lo que voy a escribir a continuación, pero no es la primera vez que me pasa algo así y no me puedo reprimir. El motivo por el que no suelo hacerlo es porque me resisto a las expectativas.

Cuando he leído esto: "Y a veces me pregunto...si dejamos la huella en la mente de las personas, cuando llega la muerte, ¿por que se entierra a las mismas, como en un intento de crear un espacio material para recordarlo?, ¿que necesidad hay?", me ha venido a la mente uno de los nuevos escritos en los que estoy inmerso. El principio, la primera frase, de momento, es así: "Escondemos a nuestros muertos en cajas..."

No tendrás acceso a mi inexpugnable libretilla, ¿verdad?

PD: Antropófago?

Akaki dijo...

la verdad es que si, me he convertido en un hacker telepático y cada vez que escribes en tu libreta me llega un email a mi correo con toda la información bien detallada, jaja, te tengo pillado por los c…
espero haberte dado un poco de inspiración!

Suena bien esa primera frase, venga ahora voy a picarte un poco: ¿que conflictos ese alguien en la cabeza para pensar que "escondemos a los muertos en cajas"?, ala, resístete!!jaja

P.D:carne fresca?puff, creo que la temática zombie está un poco saturada!jeje

Almorro dijo...

Jajaja

No cabe duda de que te has picado con la frasecita! No, no voy a entrar a desgranar más aun una obra que todavía está cogiendo forma y fondo. Sí te avanzaré que, evidentemente, es una metáfora para lo que vendrá a continuación.


PD: Así que, descartada la antropofagia, cuando te referías a tu crueldad invitando a cenas puedo estar tranquilo sobre mi integridad física, no?

Akaki dijo...

mecachis, eres clavao a a mi, no dices na!!!jaja

P.D: quién sabe....quizás algún experimento sociológico puede resultar interesante...jaja

jorge dijo...

Quiero meterme un poco en la controversia sobre "¿por que se entierra a las mismas, como en un intento de crear un espacio material para recordarlo?".

A mi personalmente me gustaría saber que cuando se me acaben los créditos del juego de mi vida, tendré un espacio material donde, todo aquel que quiera, pueda ir allí a recordarme, esto no quiere decir que este espacio tenga que ser necesariamente una tumba o un frasco lleno de cenizas, me gustaría más que fuese un lugar que me represente, una huella única de mi paso por este mundo.

Cierto es, que ese lugar no tendría sentido sin el legado más importante y es el que uno deja impregnado en el resto de las personas.

Almorro dijo...

De las personas que se han ido, a la que más he querido es a mi abuela. Sé que es un tópico, pero años después de que falleciese, todavía soy capaz de sorprenderme llorando cuando evoco su figura.

Pues bien, nunca he ido al cementerio a a verla. No tengo necesidad de concentrarme en nada para reunir el máximo de recuerdos posibles. Su vida fue tan especial, ofreció tanto, y daba tanta paz que no necesito de ninguna forma algo físico para que no se vaya definitivamente.

Lo mejor de todo es que tengo la certeza que una parte de ella llega, a través de mí, a todos los que me rodean. No por magia, ni por un exceso de espiritualidad, ni algo divino, sino porque sus valores, aunque me hubiese propuesto mantenerme impermeable a ellos, me han marcado para siempre. Por suerte.

Akaki dijo...

dos percepciones bien distintas y yo me inclino más por la de almorro a lo que poco se puede agregar, jeje.
Cuando una persona realmente deja huella en ti, creo que no hace falta nada físico o material para recordarla, ya lo haces en situaciones, acontecimientos que van ocurriendo en tu vida, y sin duda si eso ocurre entonces es cuando de verdad está ahí, creo.

Por otro lado también es verdad que a mi me gusta tener algún objeto material con un significado especial que revoca a un tiempo y situación, que no es lo mismo que crear un espacio después de la muerte. Quizás la diferencia reside en que éste último es un recuerdo a la muerte, mientras el otro es un recuerdo a la vida (almorro apunta esta frase para tu escrito!!)

Pero Jorge, dejemos las cosas claras jorge, a ti lo que te gusta es que no quieres dejar de tocar los huevos incluso en la segunda etapa de la vida!!jaja,capullo, que te conozco!

jorge dijo...

Que cabrón!cuando yo me vaya me voy a reencarnar en una mosca cojonera pa no parar de darte por culo!
aunque no lo parezca, o quizas no sepa transmitirlo, yo comparto la forma de pensar de almorro, meditando un dia me dio por pensar en ello y llegue a la misma conclusión, que cuando una persona se va, lo que queda es la influencia(una parte de él) en ti.

Akaki dijo...

¿tan rápido te hemos convencido?no me jodas!!jaja, menuda mosca cojonera vas a ser tu....

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