Las Fallas observadas, contempladas y vistas por un no fallero

Las Fallas observadas, contempladas y vistas por un no fallero

El humo negro aumentaba y disminuía su volumen en segundos. Se movía hacía arriba creando enormes setas que expulsaban pequeños filamentos, esporas anaranjadas que rápidamente se convertían en partículas negras. Un espesa capa de cabellos y córneas enfocadas hacia un mismo objeto veían, contemplaban y observaban como el humo chocaban con los edificios y se disipaba.

Las setas sembraban sobre nuestras cabezas el pasado hecho cenizas, el trabajo insignificante frente al poder de las leyes de las naturaleza y su lógica temporal. Se quemaba el tiempo perdido y el aprovechado, el tiempo vivido y muerto, aunque para nosotros esto tenga sentido, no deja de no tenerlo para el fuego.
Observé como el pasado son recuerdos que se mantienen, tiene historias contenidas por sensaciones y pensamientos, tiene un peso importante en nuestra forma de ser y actuar y que ese pasado íntimo desaparecerá con nosotros. 
Contemplé como se reían de nosotros los personajes de nuestra imaginación sacados satíricamente de la realidad, se ríen del tiempo que nos queda, de que al igual que su cuerpo se quema, el nuestro lo va haciendo más lentamente. 
Vi cómo unas figuras de papel, cartón, madero y corcho blanco son consumidas por las llamas y lo que mide treinta metros se queda en centímetros.

Cuando mis ojos observaban, contemplaban y miraban, mis pensamientos se embarullaban como un moño de fallera. Mechones entrelazados, trenzas enrolladas, juntas y mezcladas, pero ordenadas en líneas y círculos por horquillas grandes y pequeñas. Mi mente siguió la espiral de los rodetes, iniciando en el exterior un viaje hacia el centro y retornando por la misma línea para volver a empezar. Me percaté de que así era nuestro paso por la tierra, un ciclo, en el que se repite el qué, cómo, cuándo y por qué. Eso sí, sin retorno. Observamos, contemplamos y vemos inmersos en una espiral retroalimentada por nuestras vivencias y aunque “nuestra observación” se pierda en el tiempo, otros la vivirán al contemplar y ver cómo, en segundos, el humo negro aumenta y disminuye su volumen.




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