Mamá, ya tengo un chalet en el centro de Madrid

Mama, ya tengo un chalet en el centro de Madrid

Desalojen Sol hoy y yo volveré mañana. Eso pienso cuando veo lo ocurrido en Barcelona. Creo que si el CIS hiciera ahora una encuesta de valoración del cuerpo de las fuerzas de seguridad de España, mi puntuación bajaría bastante. Me he percatado que en determinados casos son prácticamente marionetas, y lo que es peor de todo, que las manos que las dirigen son de políticos impresentables y no la justicia.

En Sol hay muchas tiendas de campaña que ya cubren prácticamente toda la plaza, la estación las paredes sigue empapeladas, sólo de pensar que cada folio pegado con celo lo ha escrito una persona se me ponen los pelos de punta. Se respira un ambiente respetuoso y crítico. No sé donde está la inseguridad, no la encuentro. Un hombre mayor, barre el suelo con una escoba y un recogedor en la mano. No sé donde está la insalubridad, no la encuentro. Que tenga que venir un inspector municipal de salud a ratificarlo no sirve para callar voces, ya se buscarán otras excusas.

Mientras doy una vuelta asisto al entierro de la democracia, una representación más de las muchas que hay en la Plaza, todas muy interesantes y originales y en todas hay aplausos e indignación. A las 12 de la noche, se hace un silencio absoluto, miles de personas miran el reloj de la puerta del Sol con flores o pancartas en la mano. Cuando terminan las campanadas un aplauso unánime sale de muchos lugares. Las personas levantan y mueven las manos. Seguidamente la canción de Barcelona de Freddy Mercury Monserrat Caballé es puesta en los altavoces. Todos sabemos por qué. Se hace notar que mientras el fútbol enfrenta ciudades, una misma causa social las une. Pero hay que purgar, el pastor saca a los perros que muerdan y den miedo, "vamos a limpiar". Y más indignación.

Por último, destaco la originalidad de la gente para expresar su opinión mediante un boli y un papel. Hay muchos, y uno de los que me gustan y que vi entre tiendas de campaña es este: Mama, ya tengo un chalet en el centro de Madrid.

Y junto a las tiendas una señal de Hotel de cuatro estrellas invita a quedarse una noche más.

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