Responsabilidad Social Corporativa Encubierta

los bolis y los niños

–¿Me has quitado el Boli? –preguntó la jefa del departamento.

–¿Yo?, no.

Dirigió su mirada al otro empleado a su cargo.

–A mí tampoco me mires –Gruñó.

–No entiendo cómo me desaparecen los bolígrafos, otras veces los cuadernos, los rotuladores, es increíble. ¿No me estaréis gastando una broma, ¿no?...es que si es así, no tiene ninguna gracia.

–No sé nada de los bolis...

–Ni idea.

Sonó el teléfono en otro despacho y una persona gritó Maribel desde el pasillo. Cuando se marchó del despacho, Juan se levantó, cogió el último bolígrafo rojo de la mesa, abrió la ventana y como un auténtico pícher lo lanzó a quince metros. Se puso la mano en la cabeza para ver la distancia que había recorrido su lanzamiento y se sorprendió gratamente. Esta vez casi alcanzó la zona de los columpios y eso que no era un cuaderno, que suelen volar como boomerangs.

–Ahí está, mira que contento se ha puesto uno de ellos al verlo...

–Algún día te pillará.

–¿Serás el chivato?

–No, yo no...pero, ¿por qué coño lo haces?

–Llamémoslo responsabilidad social corporativa encubierta. RSCE, que suena mejor –dijo orgulloso mientras los niños de la guardería de enfrente pintaban garabatos en cuadernillos rojos con logotipos– Míralos, se lo pasan bien, ¿ves?

No hay comentarios

Publicar un comentario

Toggle menu