La tienda de golosinas (parte 3, el monólogo de Laura)

La llamada III

¿Los sugus de piña ya no son azules? Cabrón, hijo de perra, ¿te crees que soy idiota?, ¿te crees que no conozco esa cara de gilipollas cuando te estás inventando algo?, vas perdiendo neuronas al mismo tiempo que acaba nuestra relación y cuando el día final llegue te quedará sólo una para saber volver a casa. 
Sabes que me encantan los sugus, pero de ahí a considerarme una idiota hay un precipicio. Después, me tengo que comer el potage de tu madre todos los domingos y me lo agradeces llevándome a ver al Madrid al estadio de fútbol, estoy harta del potage de verduras de color negro requemadas, si no sabe cocinar ¿por qué sigue insistiendo?, que lo haga la chacha que tienen. Asi que por favor, cómo no voy a saber quién es el cabrón de los sugus de piña, pero aguanta Laura, aguanta, síguele la corriente. Hazte la tonta. Di Robihno en vez de Mourihno. Ha colado. Estoy nerviosa, me entran ganas de meterle un palo por el culo, pero tranquila, la sorpresa siempre viene al final…conocer a la pobre chica que está detrás de él, montarle el espectáculo delante de ella y quedarme como una reina echándole la culpa de todo, dejarle morirse en sus propios remordimientos. Eres mala, me dijo Esther ayer…y un cuerno, Julián lleva un mes intentando decirme algo, pegada a él para que lo suelte de una vez y el capullo no se atreve. Debe ser esa chica de la tienda. También es por nosotros, no puede seguir todo igual, y se cree que no me he dado cuenta. Aunque si lo pienso fríamente, mejor. A ver si llega mi cumpleaños, me regala el iphone 4 que me prometió y le mando a tomar por culo. Debe ser esa chica de la tienda. Estoy casi segura. Mira ya estamos llegando a la tienda de golosinas. Vamos, adentro. He notado su sonrisa. Eso es.

Si te has perdido...
Ver parte 1
Ver parte 2
...y continuará.

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