Navidad Nevada/Feliz Navidad III

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Me gusta el invierno, el tiempo, el silencio, pero no el frío tan dentro de mi, no el despertar con él adherido a los pies. Y en estos días florece conmigo ese miedo a la realidad ruda y cutre, a la simpleza de la felicidad y la complejidad de su ausencia. El resentimiento es inevitable cuando observo desde el tren la calidez de los besos ajenos en los andenes y su profundidad hiere si no es retirada a tiempo.


En estos días se marchitan las ilusiones y se dejan entrever entre las hojas secas los anhelos de tiempos mejores ante la no existencia de otros que pudieron sustituirlos. Tiempos pasados relucientes que aparecen cuando el vaho de la boca choca con las ventanas de las casas. Me gusta andar sobre el cemento de las calles, notar el crujido del suelo escarchado y observar la sombra pegada a mis pies. Escapa, la digo a veces, escóndete en la oscuridad, que tu presencia pesa en mi como si fueras mi cuerpo, mi carga. Y en estos días las presencias se cruzan conmigo en tonos ocres y apagados, se mueren en sus preocupaciones y reviven con las sonrisas del cariño. Me gusta el invierno siempre que fue compinche del amor, de la necesidad de calor y su búsqueda en el abrigo humano. Aunque el invierno también es compañero de la tristeza si llegaste tarde a su entrada. Y en estos días las lágrimas no pueden salir porque el frío las congela y cristalizadas hacen daño en los ojos, arañan si intenta salir, por lo que aguantas, tragas saliva, aguantas esperando que un beso cálido la derrita. Me gusta el aire gélido en mi cara, dejar de sentir la piel, dejar hablar al silencio al saber el riesgo de abrir la boca, crear con los dedos surcos en la nieve sobre las barandillas, dibujar dos puntos y una sonrisa. Y en estos días llamas a la puerta con guantes de seda. Si me congelo que sea en cenizas vivas, si me hielo que sea en sopa de perdigones que hace mi abuela, si el frío mata que sea por calcinación y que los rescoldos no dejen de arder.

Esta es una entrada especial porque todos los años por estas fechas una necesidad me obliga a escribirla. La misma necesidad por la que las personas no pueden encerrarse en sí mismas. Si no lo hago, estallo. Otra navidad para tachar en este blog con palabras cruzadas, otra navidad muy parecida a las anteriores. No me gusta el invierno cuando es solitario y lo amo cuando la soledad es lo que buscas. Amo el invierno en su superficie y lo odio en su interior. A pesar de ello, no deja de ser mi estación preferida. Sé que algún día la antítesis que presenta mi Navidad Nevada se diluirá con la niebla dejando ver un camino brillante de único sentido, cubierto por un manto de piedras en las que estará tallado el sentido de la vida. El cuándo es incierto y mientras solo pueda esperar, esperaré, solo mientras. En estos días, aguantad con abrigos el frío y disfrutad una Feliz Navidad y un Nuevo año con los vuestros. Hasta pronto vaqueros.

P.D.: Este blog recibirá una importante renovación de diseño en el próximo año, digamos que ya toca.

3 comentarios

Eli dijo...

Me encanta!! Que bonito y triste a la vez...

Sugiero, como ya es casi tradición, una cancion para el post...

http://www.youtube.com/watch?v=YqbLHWeJErg&feature=fvst
Cancion que escucho cada 31 de diciembre...sin saber muy bien porque

:)

Rita Bonet dijo...

Feliz año Akaki!
También es mi estación favorita, aunque a veces tenga que retirar mi alma a tiempo y besar el borde de una taza de café caliente.
Hermoso lo que escribiste.

Akaki dijo...

Eli: Umm, no está mal la canción, siempre se suelen hacer cosas inexplicables en fechas concretas, es curioso...tal vez tengan una razón...tal vez cuando dejemos de hacerlas la encontremos!

Rita Bonet: Feliz año! Gracias. Veo al invierno como una estación peculiar, tiene una forma de seducir y apaciguarte extraña, ¿seremos humanos de sangre fría?, ¿nos brillará la piel cuando nos dé el sol ardiente del verano?

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