La Lista de los Propósitos

la Lista de los propósitos 

A raíz de la reflexión que escribí sobre El síndrome de la Edad de Oro y el fantástico debate creado en los comentarios, no he podido evitar reflexionar sobre otra idea surgida de la misma. Ésta la he llamado la Lista de los Propósitos y consiste en ver la vida como si fuera una lista de cosas por hacer, una lista de la compra, con unos puntos deseables y alcanzables (sin artículos de lujo ni productos exclusivos). No estoy hablando de lo que se suele hacer antes de acabar el año para crear nuevas metas sino cosas que realmente van a afectar en tu vida. Aunque nosotros vivamos sin pensar en ello constantemente, están ahí esas afirmaciones con guiones mirándonos fijamente. Esperan a que con el lápiz pasemos una raya encima o pongamos una señal a su lado. La satisfacción que produce tachar un quehacer es impresionante.

Padezco el síndrome de la Lista de los Propósitos. Tengo la costumbre de ordenar muchas cosas por guiones, las tareas que tengo que hacer en el día y el plan de las horas para cada una, la guía de dónde tengo que ir en cada sitio y las ideas que tengo que ordenar. Y, aunque no la tengo escrita, por mi cabeza ronda una lista de esas "cosas" que creo conseguirían la felicidad plena, la autorealización, la relajación y la satisfacción de morir con nada pendiente por hacer. La Lista de los propósitos. No es una obsesión, sino unas aspiraciones a muy largo plazo. Son tres o cuatro puntos de apenas cinco palabras cada uno, unos más profundos, especiales o dependientes que otros. Son mis puntos.

Os pregunto, ¿tenéis una lista?, ¿Veis así el tiempo pasar? o ¿os acercáis a una idea más cercana a la hoja en blanco, pura improvisación? A veces me ocurre que cuando veo a personas en la calle, en el metro, en la piscina cubierta, cuando escucho sus conversaciones, observo sus comportamientos, sus expresiones y hábitos, descubro su vida; percibo una lista de propósitos tan vacía que me regocija. Y siempre me hago la misma pregunta después: ¿cómo se pueden levantar cada mañana? Es verdad que el miedo a la muerte es importante. Aún así, tienen que tener un lista, tal vez no la comprenda o la encuentre ausente de sentido, porque si no, ¿cuál es la razón de vivir, de su existencia si no es para tachar una lista? Me cuesta pensarlo y creo que me estoy metiendo en un círculo peligroso...

6 comentarios

glamchillo dijo...

Mi agenda del día a día parece la Biblia, intento tacharlo todo pero es imposible... Es verdad que produce placer, como la cara de Homer cuando piensa en donuts jeje.
En cuanto a otro tipo de aspiraciones (las que te dan la felicidad plena, la autorrealización, etc.), creo que hay que hacerlas y punto, ser espontáneo. Si las piensas demasiado terminas por no hacer nada y la frustración adquiere los mismos límites que la satisfacción de tacharlas. Pero eso ya depende de cada uno...
Alicia

Rita Bonet dijo...

Hay una frase de un músico portugués(Pedro Abrunhosa) que dice algo así como:el camino se hace entra la flecha y la diana.
Supongo que es importante trabajar las ideas o metas, cómo tu dices, pero yo intento no olvidarme del camino en que tengo los pies en este momento, quizás para intentar no perderme nada de estos malditos días que sólo tienen 24h :)

*y siempre me olvido de la lista de la compra en casa...desastre o ejercicio mental?

Akaki dijo...

Gamchillo: Donuts…..grrrrrr,eje. Está claro no es una obsesión que no te deje disfrutar del día a día, es más si tampoco terminas la lista tampoco provocaría una tristeza extrema y preocupación, sin embargo tienes una idea que te dice que si lo consiguieras serías más feliz. Es simplemente como un paso de muy bien a perfecto.

Rita Bonet: Apuntaré al músico. Y es cierto, también pienso que el camino es más importante que la meta. Sin embargo la lista de que hablo formaría parte de ese camino, aunque parezcan metas no lo son.
Olvidarse la lista de la compra es un desastre, que te obliga a ejercitar la mente, pero desastre al fin y al cabo no?jaja.

un saludo vaqueras!

Gallinita Ciega dijo...

Hay auténticos "expertos" en elaborar listas de propósitos. Todo lo tienen planificado y eso les da seguridad.
Yo soy más partidaria de "dejarte llevar".
Lista para cosas banales del día a día, totalmente de acuerdo (la memoria ya va fallando)
Lista para cosas trascendentales, NO. Como dijo JOHN LENNON: "La vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes". Obsesionados con lograr las metas planteadas, a veces pasamos por alto el disfrutar del camino. Es importante saber disfrutar de lo que surja cada día, aunque para ello nos veamos obligados a cambiar de "planes" y no podamos tachar nada de nuestra idílica lista.

Akaki dijo...

Me ha gustado esa cita de John Lennon, tiene mucho de verdad. Siempre es una lista que no es obsesiva, simplemente recordatoria con la idea siempre de disfrutar lo que estás viviendo. Así, por ejemplo, si un punto de esa lista fuera "Escribir por lo menos una novela", es una meta alcanzable, que está en tu mente y que tienes que ganas de conseguir y que no resta el disfrutar del "dejarte llevar".
Por otro lado pienso que si no hay metas en tu vida más que la de disfrutarla, que es evidente, lo encuentro como si te dejaras empujar por un viento que no manejas. Por tanto, igual que no debe ser muy bueno una obsesión con una supuesta lista, tampoco debe serlo no tener esas metas/aspiraciones, no?

Un saludo vaquera!

Anónimo dijo...

Hola Akaki, he tenido curiosidad por leer "Tu lista de propositos"... está bien, más o menos entiendo que te refieres a tener unas ideas de cuatro o cinco propositos que crees que van a ser esenciales hacer y conseguir a lo largo de tu vida... Creo que está bien esta forma de pensar aunque probablemente casi nadie consigue todos sus propositos, la vida misma a veces es puñetera. Creo que hagamos lo que hagamos siempre habrá algo sin hacer, algo que no llegamos, algo imperfecto, algo incumplido...
Con respecto a la observación de las otras personas y a las conclusiones que puedas sacar, a veces, son terreno resbaladizo... Muchas veces, en público la gente oculta su verdadero sentir. Es decir una persona puede aparentar y decir muchas cosas de cara a la galería, pero su verdadero interior no se muestra. Solo podemos echar una mirada sobre nosotros mismos, en la soledad, cara a cara con uno mismo. Las otras personas que observan son invitados no pedidos ni deseados.
Una persona una vez dijo que su hija le preguntó: "Papá para qué es la vida?...
Y éste le contestó: "Para ser feliz".
Sabio consejo. ¡Ojalá me lo hubieran dicho a mí!. Un saludo. Ana U.

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