II. Huída. Los muertos no resucitan

Hit the road

La mujer del Mercedes se llamaba Abril y sus ganas de disfrutar corrieron más que su vida. Nunca pensó en ello, pero si le dieran la oportunidad de volver atrás en el tiempo y dar su vida para evitarlo, lo haría. Qué estupidez, cuántos hemos pensado eso cantidad de veces. La diferencia es que nunca antes lo había deseado tanto. No fue al entierro. Levantó el dedo índice y uno de los coches paró. Rubio y ojos azules. Mediana edad. Vestía una camisa de cuadros azul y blanca. Sobre todo, muy rubio. No parecía arriesgado. Y si lo fuera, ¿acaso importaba? Preguntó si iba a Madrid.

— Me pilla de paso, sube.

— Llevo una maleta, ¿la dejo detrás?

No había mucho hueco y Abril tuvo que mover algunas cosas: una pelota, un mono azul de trabajo, cajas de herramientas, bolsas y envoltorios vacíos de Kitkats. Abril le dio las gracias y el hombre Rubio la examinó. Era una chica guapa, atractiva. Se la imaginó desnuda, dentro de su coche y pidiéndole que parara en la siguiente gasolinera, necesitaba ir al baño, la acompañaría. Emprendieron la marcha.

— ¿Dejas el pueblo?

Silencio.

— ¿Eres del pueblo?, no te conozco...

Silencio.

— ¿A qué vas a la ciudad?

Suspiró. Le había tocado una de esas personas que no les ha ocurrido nada relevante en su vida y husmea en la de los demás. El hombre rubio no podía aguantar el silencio prolongado y haría lo posible por romperlo. Era inútil convencerle de que se callara igual que dejara de babear.

— ¿Este coche no puede ir más rápido?

— Claro contestó Rubio.

Satisfecho al haber encontrado cierta atención, aunque esto no significara nada, se llevó la mano a la palanca de cambios. Metió la marcha controlando con suavidad el embrague. Aceleró.

— Madrid es una ciudad grande.

— Si lo comparas con estos pueblos, claro. ¿No has estado nunca en Madrid? preguntó Rubio.

— No.

— ¿Ni siquiera para ir de compras?, ¿por trabajo?

— No.

— ¡Venga ya! Como no vas a conocer Madrid.

— He dicho que no.

Abril le miró a los ojos. Rubio fue atrapado y dejó de mirar a la carretera. Un segundo, dos segundos, tres segundos, cuatro segundos. Volvió a mirar al frente. Podría haberle pegado un puñetazo en el entrecejo pero la imagen del cadáver de Jesús colgado en el árbol se lo impedía. No podía dejar de pensar en su madre, la procesión, el espectáculo vergonzoso que había presentado, el grandísimo h.... del cura y su perrito faldero. Tenía todo y no pudo mantenerlo. Estaba sola.

— ¿Fumas?

— No

4 comentarios

Petra Acero dijo...

Akaki, Akaki de los... Que no hagas esto. Que no nos dejes así. Porque entonces, yo, no te lo comento hasta que no termines el relato.
Un saludo muy grande, vaquero de los...

Akaki dijo...

jaja, pues me da que va a tener unas cuantas partes más y espero que te mantengan aquí pegada, comentadora de los...

un saludo!

Ximens dijo...

Esta segunda entrega también me gusta, dominas muy bien los diálogos y la tensión. La lectura me crea un cierto desasosiego inicialmente pues desconozco si Abril es la mujer del Mercedes que quedó en el suelo, inicialmente pienso que sí, que es un feed-back, que nos narra la salida (hace años) de esa mujer. Al final veo que no, que es la hija y estamos en el día siguiente. Vale no pasa nada, solo que debo releer.
Encuentro un punto de duda en el párrafo de las miradas, no tengo claro a quien sigue el narrador en ese "Volvió a mirar al frente". Luego introduces otro elemento atrapante, ese Jesús colgando del árbol.
Muy bien, me tienes en el bote, seguiré leyendo.

Akaki dijo...

La mujer del mercedes es Abril, realmente es un hecho anterior, un salto en el tiempo de tan solo de unos días, un salto en el tiempo.(todo la historia ocurrirá en menos de una semana con feedback atrás) Por tanto no es la hija. Es cierto que el estilo del relato es muy rápido, sin explayarse en ningún momento en largas descripciones y explicaciones. Es bueno saber en que puntos puede dar lugar a confusión y solucionarlo!jeje. Por otro lado me gusta que sea interpretable, de esta forma porque así el propio lectora va construye la historia. Ocurre lo mismo con las mirar, volvió a mirar al frente se refiere al hombre rubio que dejo de mirar a la carretera cuando conducía, pero, ¿por qué no puede ser la chica?

Uy, Jesús es... esto nada más que ha hecho empezar!¿quién será?

Gracias por tus comentarios. Un saludo!

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