IV. Adrien. Los muertos no resucitan

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Abril necesitaba despejarse, quitarse encima las serpientes que se movían en la cabeza de la mulata. No se despidió al pasar por la entrada. El ascensor era un horno de bollos. Del suelo ascendía vapor de agua. Salió fuera, pasó por El Brillante y subió la calle de Atocha que presentaba un bullicio zoológico. ¿Faunia tal vez?, pensó. Había dos discotecas custodiadas por orangutanes y pegado a ellas un McDonald para llenar tripas hambrientas. Daba la impresión que ambos estaban asociados para ofrecer comida basura y diversión sin límites y sin obligarles a pensar mucho. Se bebía alcohol en la calle, una parada imprescindible en el filtreo. Los chicos gritaban chistes verdes y contaban los últimos vídeos estúpidos colgados en Youtube. Las chicas se reían con cuchicheos en la oreja y bebiendo para desinhibirse. Los chicos mostraban sus brazos y simulaban peleas con los amigos. Las chicas enseñaban las piernas e insinuaban con pequeños roces y miradas lascivas cierto interés. Bolsas de plástico en el suelo. Indigentes borrachos siendo el hazmereir de los jóvenes frustrados que no han podido retozarse con ninguna chica.

Abril sintió la tentación de entrar en la discoteca. Quién sabe, tal vez podría haber algún madurito interesante. Imposible. Pasó de largo. La calle no era precisamente de bares y ocio nocturna pero más arriba encontró El Chicote, un pub con una puerta giratoria al estilo de los años cincuenta. Cócteles, leyó en un cartel en el exterior y entró. El ambiente era falso y mediocre pero había un trasiego de personas y copas que le llenada de actividad de fácil contagio. Una mujer rubia hablaba con una camarera y sus tetas rebosaban de la barra como dos masas fuera de lugar. Era el punto de atención de un grupo de mancebos. Obsesión por lo desconocido. Otra mujer a mi derecha contaba las experiencias sexuales que había tenido con el último asistente contratado en la empresa. En el baño de su madre, en las playas de Formentera, en la caseta de su perro Bufli. Hablaba en un tono demasiado elevado, artificial. Todos los que estábamos a su alrededor la escuchábamos con morbosidad, y ella lo sabía. El primer hombre se acercó con una charla sobre yates y lanchas. El fracaso le llegó con frases cortas y miradas hacia los rincones del pub. Después de un rato sin nada más que decir se fue en busca de otra atención. El segundo balbuceó algunas palabras escupiendo saliva. Bastó con ignorarle y se marchó rápido. Abril tuvo que pedir otro cóctel. El tercer hombre cruzó la sala con decisión. Alto, con el pelo engominado hacia atrás. Perfume Clavin Klein. Vestía un esmoquin negro. Iba saludando a algunas mujeres mientras se abría paso. Abril dejó la mitad de la copa sobre una mesa.

— ¿Sueles venir por aquí? Creo que no la he visto...

— Nunca te habrás fijado.

— Lo dudo —dijo con media sonrisa— ¿Una copa?

Tenía un parecido enorme con Adrien Brody, nariz grande, cara alargada y una fina barba. Era atractivo ¿Vivió en una casa escondido, comiendo patatas?, ¿caminó por una ciudad derruida para salvar su vida?, ¿tocó el piano frente al general nazi ante los hechos inevitables de la guerra? La música le encantaba a Abril, era de las pocas sensaciones que le hacían hervir las venas. Adrien fue a la barra y en poco tiempo trajo entre sus manos un Bloody Mary para Abril.

— ¿Eres pianista? —no pudo evitar preguntar.

El baño era demasiado pequeño.

3 comentarios

Petra Acero dijo...

POR AHORA NO VOY A "COMENTAR" NADA. SEGURAMENTE, CUANDO TÚ SABES..., LO "COMENTARÉ". PORQUE ESTOY DESEANDO "COMENTARLO". EN CUANTO VEA QUE PUEDO HACERLO... (YA SABES QUE DEPENDE DE TI)

UN BESOOOO

Petra Acero dijo...

¿Va a continuar o se quedan en el baño aunque estén incómodos?
¿Le seguirá llamando Adrien o cuando descubra que su verdadero nombre es... ya no le molará?
Realmente ¿qué es lo que busca Abril?

La descripción del barrio de Atocha está clavada, el ambiente, los personajes,...
Muy bien.
Esperamos la continuación, ¿no?

Un beso, vaquero embozado.

Akaki dijo...

Uy, en el siguiente capítulo veremos donde han ido, y ¿de verdad es importante como se llamará en realidad Adrien?Uhhhhh. Abril busca muchas cosas. La muerte de Jesús es muy sentida, aunque otros no lo crean...

Me alegro que te gustara,jeje
Un saludo vaquera!

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