Grita hacia dentro, aguanta por fuera

Grita por dentro, muere por fuera 

La desmotivación es una tortura sutil que te provoca arrastrar los pies hacia ninguna parte. Es un hecho que te hace buscar cuáles son las razones para levantarte cada mañana y tu relación con ellas. La desmotivación oprime al más fuerte y deja en una confusión de decisiones para cambiar de tu vida aquello que no sirve. Hablé hace tiempo de La lista de propósitos, y la cito porque está muy relacionado con ella, casi directamente relacionado. Si los puntos de la lista de propósitos no están conseguidos, o están “mal tachados”, la desmotivación aumenta. A veces tener una motivación sobre algo hace olvidarte de otras cosas, es decir, si tuviéramos conseguidos algunos de esos puntos de la lista que queremos en la vida, provoca que no tener otras sea menos doloroso, aunque siempre tendamos a querer más. Y cuando la desmotivación es fuerte y no hay nada, ni un punto de la lista conseguido para suplirla es un momento complicado. La desmotivación viene de la mano de su compañera, la desilusión.

La desilusión, es tan cruel que provoca cambios en tu forma de ver la vida. Y cuanto más suceden más miedo la tienes, más cobarde te construyes. Puede llegar en cualquier momento, y con la misma rapidez da la vuelta a un piedra a la que le había empezado a dar el sol. Humedad, moho, hongos, oscuridad. Volvemos a empezar. Otra vez iniciar el sistema de hibernación e instalar un nuevo antivirus. La duda que siempre nos queda es una herramienta cortante que si se añade a esto es pegajosa como un chicle reblandecido. Cortante y pegajosa. La desilusión analiza a las personas de tu entorno, las observa y las hace horribles. A algunos nos llegan estos días y ciertos aspectos dejan de tener sentido. Una luz es hermosa a primera vista, te acercas, observas la luz que enseña tu cara, inquieto pones la mano sobre ella, quema, intentas tocarla pero no deja, su calor es demasiado fuerte. Te quemarás, no te acerques, piensas, no lo hagas, te quemarás. Y cuando te lanzas la luz se apaga con un soplido, no es tuyo, viene de la ventana, está abierta, fue el aire, se fue. Oscuridad. La desilusión es un golpe rápido y después un dolor lento y se acumula como las bolsas de basura apoyadas en los contenedores de la calle. A veces solo hace falta un indicio, una mecha, para iniciar un colapso que tarde o temprano sabías que iba a llegar.

Grita hacia dentro, aguanta por fuera.

6 comentarios

El moli dijo...

Hola amigo, veo que eres muy reflexivo, con mis años he aprendido que la palabras son sólo eso palabras, que la vida es hoy y hay que vivirla, porque cuando te das cuenta, ya pasó. quizás no sea tarde, pero haz perdido momentos valiosos.
Podrás darte cuenta que no soy muy filósofo, pero soy un tipo golpeado que tarde aprendió a pensar en lo que realmente cuenta, aunque no me arrepiento de mi pasado lleno de errores, nadie me enseñó a vivir, tuve que aprenderlo sólo.
Me pareció interesante tu artículo.
Te dejo un abrazo.

Akaki dijo...

Hola,
Lo que dices bien cierto es y agradezco tu reflexión. La mente humana a menudo es estúpida y no deja de pensar en lo inútil y perder tiempo con ello.
Los filósofos son eso, filósofos, he considerado siempre más valiosa la experiencia. Algunos lo aprendieron fácil, a otros les toca aprenderlo de otra forma. ¿Tal vez el entorno?, ¿tal vez las coincidencias?, ¿tal vez lo que nos ha tocado? Eso hace pensar inútilmente...

un saludo.

Petra Acero dijo...

Sí, muy bien redactado. Muy poético o lírico. Con imágenes reales, vivas, de andar por casa para que tanta sesibilidad llegue a todos los lectores. Pero tú, además de interiorizar, somatizar y centrarte en toda ese desilusión "malvada", eres una persona inteligente, y tienes que ir desechando tu postura que tantas veces te acompaña: tu "debería ser". Esa forma de pensar te quema, te desilusiona, te desmotiva porque Akaki, las cosas, las personas no son como deberían ser. Pero siempre hay algunas que son mejor de lo que deberían: esea te pueden tranquilizar, hacer feliz. De lo contrario estar-as siempre en desventaja, lichando contra lo que ceer justo, lo que debería ser...
Bueno, que me enrrollo. Empieza tu terapia creando, como te apetezca un nuevo relato para los que te escuchamos y te seguimos, y ... te echamos de menos. Esa terapia es un buen punto para empezar, amigo vaquero.
Un beso y un abrazo. Espero que te guste el final del último relato. Y estoy ansiosa de leer lo primero que se te ocurra y te apetezca lanzarnos...

Te esperamos.

Petra Acero dijo...

Espero que puedas descifrarlo, pues están bailando muchas letras, pero ni todas las letras en su sitio, expresarían todo lo que quiero decirte...

Akaki dijo...

Siempre son agradables leer tus palabras tan bien escritas y con significado, me haces pensar con ese "debieran".
Sí, tengo que leerlo completo y ver cómo lo has terminado, que a juzgar por los relatos de los participantes, debió ser difícil!
No te preocupes por tus letras "bailaoras", lo cual me parece raro que se te escaparan, con lo meticulosa que eres para estas cosas,jeje.

Un saludo vaquera.

Anónimo dijo...

Akaki, he leído estas reflexiones tuyas... las expresas de una forma bella. La desmotivación, la desilusión son así... inmovilizan a una persona. En cuanto a esa "lista" es mejor que no la leas, es más debes olvidarte de ella. Solo escribe tus logros, solo eso... y tan solo el hecho que escribas aquí y expreses sentimientos, formas de pensar ya es un logro. Tu blog es un proceso de creación... siempre será mejor esto que ir haciendo por el mundo burradas. Todos vamos aprendiendo de nuestros errores. Yo he cometido muchísimos y de todas clases, no es que hayan sido tremendamente importantes pero muchas veces he rayado la subnormalidad. Una persona me dijo hace poco: "Hay tres cosas que no tienen remedio: La flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida". Pero aunque lleva mucha verdad, yo quiero creer con respecto a lo del final, que todo que acontece en nuestra vida es para aprender y todas las personas que se alejan y nos desilusionan, es porque por alguna razón no tienen que estar en nuestra vida. Te mando un abrazo, Akaki, y todos de alguna forma estamos en la batalla, la vida es una lucha, asi que grita por hacia fuera y aguanta por dentro. Te lo digo al revés que tu título porque lo pienso, no porque lo haga, jeje. Gracias por mostrar sentimientos. Un abrazo. Ana U.

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