Pudrirse para siempre


La manzana, a diferencia del plátano, es una fruta que tarda en "ponerse fea", puedes dejarla una semana en el frutero sin preocuparte de ella. Joel trabajaba en una fábrica de rollos de papel higiénico. Con ayuda de una máquina, el papel se cortaba y enrollaba mientras él supervisaba que todo fuera correcto. A veces, las manzanas tienen gusanos, pequeños bichos que se la van comiendo poco a poco, dejando una parte menos cada día. Joel no sabía hacer otra cosa, observar, comprobar, apuntar y vuelta al principio, y así todos los días que iba a trabajar. Nunca tomaba vacaciones. Esta manzana se pudrió antes de tiempo, no pasaron siquiera días cuando ya había perdido su color y cualquiera intuiría que estaba podrida por dentro. De esas veces en las que sabes algo antes de verlo o tocarlo, pequeños signos intangibles que te avisan. Joel metió la mano en la máquina para quitar un trozo de papel que se había atascado. No fue tan ágil como siempre y le atrapó el brazo desgarrándole los músculos, la piel y los huesos hasta llegar a los hombros. Se desmayó y no se acuerda de cómo salió de allí. Aunque haya una parte de la manzana que esté enferma puede recuperarse cortando ese trozo. También si se oxida le quitas la capa que había quedado al descubierto. Es como si volviera a nacer. Su hermano Rafael estaba a su lado cuando despertó, no hizo mueca, ni aspaviento al verme abrir los ojos. Cómo te puede pasar esto idiota, dijo, cómo me has hecho perder el tiempo viniendo aquí desde tan lejos, siguió, cómo no te has muerto, terminó. Es probable que hubiera esperado a que despertara solo para decirle eso. ¿Hasta donde debe estar podrida una manzana para considerarla inservible, un desecho, un desperdicio? Durante unos segundos Rafael miró sus ojos anestesiados. Fue el único error que cometí en mi vida y todavía no me has perdonado, contestó Joel. Sin decir nada, su hermano salió por la puerta del hospital. Hay manzanas que parecen estar destinadas a pudrirse para siempre.

3 comentarios

Petra Acero dijo...

Qué terrible relación de hermanos. No sé qué manzana era la podrida, pero qué más da. Ni Jöel ni Rafael (bonitos nombres terminados en "el"). Relato desapacible, que no deja impasible (ahora soy yo la del "ble, ble") al lector. Personalmente no me gustan los malos rollos ni acciones vengativas o rencorosas, y entre hermanos... (Aunque casi siempre la realidad supera a la ficción).
Besos, vaquero.
Me ha gustado mucho la forma de tu micro.

El moli dijo...

Como dice Amparo, que terrible relación. Veo más una vieja rencilla que un problema actual,
¿Sabes? Me he perdido un poco en tu relato, no entiendo porque está todo seguido, ademas cambia constantemente de protagonista entre la manzana y Joel. Me resulta extraño conociendo tu maestría para relatar.
Un abrazo, me ha gustado.

Akaki dijo...

Petra: Ahí está la cuestión, ¿quién es la manzana podrida?, mírala jugando con las palabras(no has podido aguantarte y no hacerlo,jaja). Creo que el relato crece como un bollo en el horno en los dos únicos diálogos, fuera lugar del relato, no?

Moli: Hay un punto de la relación que el lector desconoce, pero si conoce que pasó algo que los separó tajantemente hace años, ahí has dado, aunque lo bueno es que puede tener diferentes interpretaciones. La forma de hacerlo "tododecorrido" y cambiando de historia lo suelo hacer. Me fijé en dicho estilo en algunos libros y me gusta. Eso sí, tendré que perfeccionarlo.

un saludo vaqueros!

Publicar un comentario

Toggle menu