Clac (Segunda parte)

Clac 2 

/ Antes, leer capítulo anterior /

Kokoro presenció como la puerta se deslizo hacia dentro lentamente, sin hacer un ruido.Tenía la cabeza agachada, dirigida al suelo de parqué. No quería levantar la mirada hacia la puerta y encontrarla. Aunque supiera que solo estaba ella, era motivo suficiente para tener miedo. Aguantó en silencio buscando la respuesta de cómo la llave había llegado hasta la cerradura. Había entrado en un estado de pánica en el que no sabía qué creer. Acaso podría haber sido ella misma quien se había levantado para colocar la llave. No era posible, vio la llave girar y ella de cuclillas en el suelo. Se escuchó un paso. Un pie asomó en la puerta y después una figura de baja estatura. Era difícil pensar hasta donde llegaba la realidad con la amenaza tan cerca. Si es que no estaba paranoica.

La niña caminó hacia ella y se paró delante de Kokoro. Llevaba unas zapatillas de baile, blancas, con una flor rosa en el empeine. Tenía moratones y arañazos en las piernas. No puedo ver más porque Kokoro permaneció quieta con los ojos entrecerrados. Estaba ahí, sin decir nada y no era capaz de levantar la cabeza. Entonces la niña posó la mano sobre la cabeza de Kokoro y acarició su pelo, desde arriba hasta la nuca. Pasó los dedos por su nariz, los labios y la barbilla. Tenía un piel suave, pero fría, tan fría como si rozara con hielo seco. Estaré abajo —dijo con su voz angelical— viendo la tele, no me gustaría que te fueras Kokoro, me da miedo estar sola cuando no está mamá, ya lo sabes. La niña acarició de nuevo su cabeza y avanzó por el pasillo. Kokoro la vio por detrás, con su camisón blanco y el pelo rubio y liso hasta la cintura. Sus pasos eran silenciosos, como si solo apoyara la punta de los pies. Se dio la vuelta y topó con los ojos de Kokoro. Aquellos ojos eran brillantes, preciosos y a la vez escondían oscuros pensamientos. Kokoro retiró la mirada y esperó a que bajara la escaleras. Tuvo ganas de llorar pero el temor no la dejaba. Tenía que marcharse de la casa. Tenía que pensar cómo. Tenía que saber más de ella.

No hay comentarios

Publicar un comentario

Toggle menu