Navidad Nevada/feliz Navidad V

[Imagen de VladStudio]

Los cero grados se alcanzan con facilidad en invierno y los campos se llenan de escarcha. El sol se agacha entre las montañas de la Sierra, las nubes se sonrojan ante su presencia y desaparece dejando a una luna gris desfilar entre la bruma. El invierno siempre es gélido, hiela las ilusiones, entumece los pensamientos, congela el tiempo a tu alrededor.

Hasta que no llega el invierno no piensas cómo y en qué has invertido tu tiempo. Es como un punto de control para pasar a la siguiente etapa, al siguiente nivel. Piensas mes por mes lo que ha ocurrido en tu vida desde hace un año y sientes recuerdos muy cálidos, pero ahora fríos, bajo esa misma capa de hielo que se queda pegada a los cristales y no deja ver su interior. Los palpas, sabes que están ahí, pero ya no son recuperables, ni siquiera son reales, sólo existen en tu memoria. Estos recuerdos hasta entonces habían estado desperdigados por el escritorio, sobre un libro o debajo de hojas escritas, sin un lugar donde estar. Con el invierno, llega el momento de catalogarlos, escribir fechas, números, lugares y nombres. Este año es especial porque he escrito dos nuevos nombres en el lomo del archivador, subrayados en amarillo. Los veo desde mi silla brillar con luz propia, están ahí, no solo en el archivador.

Aún así, este invierno no podía ser diferente al resto, el frío se mantiene, se mete muy dentro de ti. Recojo una frase de la entrada que escribí hace dos años e invito a leerla de nuevo porque es de lo mejor que he escrito para estas fechas:

"...amo el invierno en su superficie y lo odio en su interior. Sé que algún día la antítesis que presenta mi Navidad nevada se diluirá con la niebla dejando ver un camino brillante de único sentido...” (Leer completo)

Abrigaos de las frías brisas de la Navidad nevada y vivir el momento de una feliz Navidad. Hasta pronto.

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