Grietas en mi vientre

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[Foto de Alex Zeta]

Venice era el inicio una nueva historia, tal vez llena de muchas otras historias, pero a sus espaldas no había nada sobre lo que apoyarse. No formaba parte de una familia. No tenía hermanos, padres, primos, ni tíos. Y jamás supo de la existencia de alguno de ellos. Estaba sola y rodeada de transeúntes que ignoraban su vida. Un hijo con Renard tal vez cambie todo, aunque realmente lo hacía para no defraudar a la única persona en su vida.

–Ya...

Renard, exhausto, se echó a un lado, mientras ella apenas hizo un asentimiento forzado para aliviarle. Ya está, no hay vuelta atrás. Está dentro. Miró al techo y vi un cerco de humedad y, al lado, una larga y solitaria grieta. Pensó en cómo serían sus padres, cómo era ella de pequeña, cómo le regañaban para que se fuera a la cama y dejara de ver la televisión. Cuántas veces se lo había imaginado, y cuántas deseó haberlo vivido. No importaba el qué ni el cómo. Incluso pensaba que podrían haber sido unos malos padres que la ignoraran, que la hubieran tratado mal, pero al menos sabía que existían y cómo eran. Tendría una razón para odiarlos, y eso, aunque no fuera lo mejor, era más que nada. La ausencia es la peor de las sensaciones.

–Tendrá los ojos azules como tú, estoy seguro. –dijo Renard.

Venice sonrió y siguió buscando en la grieta del techo de aquel hostal. No sabía donde empezaba, pero recorría toda la habitación, desde la pared de la ventana hasta la puerta del baño. Tal vez un día se abrió sin más y después poco a poco la humedad, el frío, el tiempo hizo que avanzará con lentitud. Pero no era posible, tenía que haber un principio causal, un acontecimiento inesperado que quebró el cemento, los ladrillos y después siguió con la lisa capa blanca de yeso. Todo empieza con una pequeña fisura y acaba partiendo todo en dos, desgarrando lo que encuentra a su paso. Su dirección es inesperada y su final también. Venice deslizó los dedos por su vientre, palpó su lisa piel.

–Ya lo noto, está ahí.

2 comentarios

Nel Morán dijo...

Es estupendo el poder hacer un corte en el tiempo y ver lo que le pasa a los personajes. Tu corte ha sido interesante.

Saludos

Akaki dijo...

gracias, me alegro que te haya trasmitido así mi relato.

un saludo!

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