Hasta siempre Gregorio


Hoy no es un buen día, Gregorio se ha marchado y no me imaginaba que fuera a sentir tanta tristeza, pero así es. Un conejo ha provocado en mi una singular angustia. Recuerdo allá por el 2012 cuando me dediqué a enviar postales al mundo impresas con él, cuando el valiente saltaba desde lo alto del cabecero del sofá al ponerle a prueba. Recuerdo allá por 2009, cuando nos dejó sin línea telefónica en casa y lo relaté en este mismo blog, cuando corría alrededor de la mesa del salón como un loco y se comía las galletas con chocolate con una rapidez pasmosa. Le puse el nombre de Gregorio Samsa, por el personaje de Kafka.

Suena estúpido pero este maldito conejo estaba ahí con sus orejas levantadas todas las noches que llegaba solo a casa, en todos los viajes de ida y vuelta al pueblo tenía su sitio en los asientos de detrás escuchando mi música y en todos los momentos tristes acudía a su espacio simplemente para estar con él y verle cómo se limpiaba. Suena extraño pero todo el tiempo que estaba en casa solo, realmente me hacía tener la sensación de que no era así. Gregorio ha visto muchas cosas pasar en mi vida, como una cámara de vigilancia sin cinta de grabación, un confidente mudo pero presente y atento. Cosas que solo él conoció y con él se van.

Han sido más de ocho años de pequeñas historias, como él. Este es un relato que escribí allá por el 2007, en el que le di voz, porque Gregorio también me dio inspiración. Ahora lo leo, me regala una sonrisa y pienso que sí, así tuvo que ser mi querido amigo:

Mis sentimientos nunca llegaron a ser reconocidos por ningún ser humano, ni tan si siquiera me han dado sentimientos. Todos se dedican a plantar sus ásperas manos en mi cabeza y deslizarlas hasta mi precioso culo, y no puedo decir que no me guste pero sí que a veces no me dejan tranquilo. Me verán con cara de tonto o ignorante de lo que pasa en su mundo, pero seguramente las únicas mentes podridas sean las suyas. Soy feliz o no lo soy, eso me importa un comino, el caso es que me gusta husmear, chupar y morder cualquier cosa que me apetezca, hago saltos de altura y de longitud e incluso hecho gases tóxicos cuando todos están en silencio para que se percaten de quien es el que hace lo que quiere en esta casa. Últimamente me dedico a dejar bolitas marrones escondidas por la casa, justo en aquellos sitios donde no se puede acceder fácilmente. Seré tonto pero cuando quiero. Cuando me apetezca me daréis un masaje o me perseguiréis por toda la casa. Aún así, estoy planeando un plan planificado y malicioso, quizás saltéis todos por los aires, aún no sé si debería haber víctimas, por lo menos no serán aquellas que me dan de comer.

Y así me despido de vosotros, desgraciados humanos infelices. Quiero agradecer al cascarrabias de Akaki que me haya dado la oportunidad de expresar en este blog mis sentimientos. Así paséis unos buenos ratos recogiendo mis cacas por la casa.

Fdo.: Gregorio Samsa, andalea, una culebra!

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