El vaso se deslizó de sus dedos y cayó al suelo. Se deshizo en mil pedazos igual que su estómago. Con la otra mano soltó el teléfono de casa que quedó colgando del cable. Corrió al pasillo porque ahora tenía prisa, le habían dado la peor noticia de su vida y no era consciente de lo que estaba ocurriendo, necesitaba…






