Un niño puede enseñar tres cosas a un adulto: a alegrarse sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea. La vida ya existía antes de que naciéramos, y continuará existiendo después de que dejemos este mundo. La búsqueda de la alegría es más importante que la necesidad del dolor.…






