Yo cuando veía a mi padre dormir en el sofá con la boca abierta, al tío soñando sentado en una silla, aquel con sonidos que te obligaban a poner la televisión a volumen como para quedarse sordo, el de más allá medio tirado en el suelo en posturas corporales que ni siquiera te imaginabas que existían, siempre me imaginaba que…






