«…Subió unos pequeños escalones hacia el escenario y allí estaba. Se acercó sin mirarla hasta situarse enfrente. – ¿No te alegras de verme?, o tal vez…¿demasiado desorden para tu mente? No necesitaba ningún tipo de vestuario para salir a escena, era una mujer atractiva, esbelta, y eso parecía posicionarla en un peldaño más alto a pesar de que nunca llevaba…






