Mientras en el escueto zaguán del lupanar se miraban furtivamente ladrones y gente vulgar, los monjes, vestidos con ropa seglar para no mancillar su posición, paseaban por la puerta haciéndose los distraídos. Miraban hacia los lados, andaban deprisa e intentaban disimular las rápidas miradas hacia la entrada del lupanar, con el espíritu nigromante de aquellos que saben que en un…






