Piensa, Julián, piensa, han pasado tres días desde el fin de semana y no puedo soportar más sin volver a ver esa sonrisa preciosa, las manos suaves y delicadas y esos pechos, sobre todo esos pechos grandes como dos camiones de cervezas y perfilados como un porsche, voluptuosos e incitantes que podrían ocupar un lugar junto a mi vitrina de…






