Las anestesiantes novelas de televisión de mi madre son auténticos chutes para conciliar el sueño, sin embargo, no te dejan dormir, y yo he sido contagiado por una de sus puntiagudas jeringuillas. No es que tenga nada en contra de ellas, a parte de que el tiempo transcurre en una cámara lenta que ni con el rewind del mando podría…






