Retazos, retazos, retazos, retazos, retazos, retazos. Me alborota, ha aparecido sin previo aviso y sin una explicación. Me ha pillado desprevenido a la vuelta de la esquina y ahora es una hoja amarillenta que intento quitarme de la suela del zapato dando patadas al aire sin ton ni son. Se vuelve obsesiva en mi cabeza, se repite con golpes constantes de…






