La tía Julia encontró el amor de su vida demasiado pronto. Se arrepentía de no haber vivido locura alguna, de no haber saltando por el mundo, de no tener verdaderas amigas con las que haber ido a conciertos de rock metal, ni de comprarse por capricho los vaqueros rojos de pitillo. A veces se quedaba horas mirando por la ventana…






