El laboratorio estaba lo suficientemente frío como para que el calendario con la mujer rubia en pelotas empezara a revolverse sobre si mismo sin dejar ver los días que había pasado encerrado. Agustina, su casera, le tenía bloqueada la calefacción. Juli -le llamaba- este año a comprarte jerséis de lana porque están los cuartos muy mal, muy mal. Por cierto,…






