Esas fueron las palabras que dijo el tutor delante de todo el aula, con la cabeza alta y dirigiéndome una mirada inyectada de odio aunque con una ligera sonrisa. Los más atentos se rieron a carcajadas. Otros se asustaron ante aquel desvarío espontáneo mientras hablaba de Nietzsche. Mi chica se sobresaltó y observé cómo se mordió los labios delante…





