Con un movimiento circular del dedo señalé el cerco que había dejado el vaso sobre la mesa. Tenía un ligero relieve y una textura pegajosa. Era el rastro que deja una falta de cuidado y una promesa incumplida. —En el pueblo están bien. A lo suyo, como siempre. La abuela está deseando que vayas a verla —dije. Las mujeres no…






