Cayó un agua torrencial que hiló sobre el camino sin asfaltar un riachuelo verdusco y marrón que además de barro traía una amenaza. Nos preparamos con abrigo, chubasquero, gorro, ropa de batalla y diversos utensilios de jardinería, pero sin guantes, porque las manos desnudas eran nuestra herramienta más útil. Aunque en nuestro interior reinaba la impaciencia y la euforia,…






