Aún así él no tenía miedo. Silbó de nuevo y espero un poco más y pensó en lo que dejaría atrás. Quizás ya nada, tan sólo sueños perdidos e ilusiones sin sentido. Sintió por momentos que entre los dos lados de la línea no encontraba una clara diferencia, para él ambos carecían de un significado. Buscaría, andaría todo lo que fuera necesario, solo para encontrar un lugar en el que pudiera sentirse libre y acompañado, aunque al final no lo encontrara, ni cambiara nada en él. Pero por lo menos sabría que lo había hecho.
Una pequeña bandada de Camachuelos por las ramas de algunos árboles frutales picoteando sus brotes. A Troll siempre le entusiasmaron las aves, surcar los cielos. Troll vió moverse algunos arbustos, ya estaba ahí. Era su perro que se acercó a él y Troll le recibió con fuertes achuchones. Había pensado en dejarlo allí, por temor a que le ocurriera algo, pero sabía que sólo en el poblad no estaría más a salvo. Nunca se iría sin él. Troll se levantó y se quedó mirando a su perro que se le notaba asustado al mirar al otro lado. Al final ambos cruzaron la línea imaginaria sin echar la mirada atrás.
Agradecería algún comentario.












