
3.1. En plena hora punta, rece a Dios, a Mahoma, a Zeus o a su suegra para que se le haga corto el trayecto y si no es creyente cierre los ojos, suba a tope el volumen de su mp3 y piense que está en un lugar paradisíaco sin gente aplastándole y manos buscando paraguas o abrochándose abrigos cuando no está lloviendo ni hace calor.
3.2. En el empaquetamiento o en argot vagonero, enlatamiento de sardinas o embutido, siempre mantendremos la calma y se intentará no alborotarse para no crear un ambiente de incertidumbre que podría ser perjudicial para todos.
3.3. Rogamos que durante el trayecto se intente conservar un ambiente y aire lo más limpio y fresco posible, por eso recomendamos la no expulsión de cualquier tipo de gas o ruido de su cuerpo. También hay que evitarlo en la medida de lo posible por otra razón y es que en esos momentos las personas forman una única piel.






Anónimo
23 julio 2007 at 20:37Se ve por estos artículos que nuestro vaquero favorito recorre sus desiertos en metro, como el resto de los mortales madrileños.
Y el metro de su desierto se parece mucho a la linea 1 que cojo casi todos los días. Lo peor del metro es sin duda cogerlo en verano, asarte de color y respirar esos olores uff…
Esperaré el siguiente capitulo del manual para seguirlo a rajatabla y sobrevivir a la linea 1.
Besos
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